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R. Tejera
Jueves, 11 de mayo de 2017
UNA EXPOSICIÓN ÚNICA PARA CONOCER LA OBRA DEL PINTOR ALCAZAREÑO

Santiago Marchante, de la improvisación a la consolidación, en el Museo municipal de Alcázar

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El Museo municipal acoge hasta el día 28 del presente mes de mayo una exposición antológica del alcazareño Santiago Marchante. Una muestra que recoge las obras más representativas (56 trabajos en total) de las tres etapas por las que ha pasado este pintor a lo largo de su trayectoria artística, desde 1976 hasta 2016.


    «Persigo la originalidad para encontrar la belleza», afirma Marchante - y así lo plasma en el catálogo de esta antológica- cuando trata de explicar el sentido de su obra. Y lo dice con humildad, con sincera calma, desde la perspectiva que da la experiencia y con la tranquilidad de quien no busca ni quiere vender sus cuadros, sino simplemente compartir, transmitir y mostrar sensaciones, anhelos, sueños y colores.


    Su obra, con la que merece la pena reencontrarse después de veinte años, muestra la evolución de un pintor autodidacta, ferroviario durante décadas de profesión, pero sobre todo apasionado por el dibujo y la pintura. Un artista que busca en sus cuadros la belleza, según reitera, pero  también la perfección, capaz de pasar de la improvisión de sus primeros años (en los que, tal y como explica, trabajaba sin bocetos y con técnicas en las que no cabe la rectificación), a la exigencia en cada trazado y  al control exhaustivo de los pinceles. Pasión y a la vez control que se refleja y percibe especialmente en los cuadros de su última etapa, donde el volumen desplaza a las formas planas y los detalles, por muy pequeños que parezcan, dejan admirablemente de ser imperceptibles.

 

TRES ETAPAS, TRES PARTES


La exposición, inaugurada el pasado sábado ante un buen número de público, invitados, familiares y amigos del pintor, se divide en tres zonas diferenciadas, según las tres etapas por las que ha pasado el autor. La primera, presentada bajo el concepto «Improvisación», recoge trabajos más espontáneos, principalmente sobre papel, hechos sin boceto, con rotulador, tinta, y algunas témperas o acrílicos. Todos con formas planas y trazos geométricos, realizados entre los años 1976 y 1992.


    La segunda, denominada «Búsqueda», muestra una etapa más planificada (1993 a 2000), con nuevas formas y espacios; y con el acrílico como técnica principal. El papel como soporte es desplazado por la cartulina negra, el lienzo e incluso la madera.


    Finalmente, la tercera, presentada con la palabra «Consolidación» (de 2000 a 2016), muestra una etapa mucho más serena, en la que el pintor se hace mucho más exigente con su obra, rectifica trazados, pone y quita según le parece e incluso puede permitirse el lujo de emplear seis años de su vida para dar un cuadro por terminado (tal es el caso del acrílico sobre lienzo «La ciudad de la música», comenzado en el año 2000 y finalizado en 2006).


    Sin lugar a dudas una exposición única que merece la pena visitar y aprovechar para conocer la obra de un pintor alcazareño que en su búsqueda de la belleza y la originalidad, ha logrado, con notable éxito alcanzar un estilo propio y muy personal (La exposición puede visitarse hasta el día 28).

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