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José María Carrascosa Parra. Afiliado del PSOE en Alcázar
Viernes, 19 de mayo de 2017
ARTÍCULO DE OPINIÓN

¿Por qué voto a Pedro Sánchez?

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Me han pedido mis compañeros que explique las razones que tengo para votar a Pedro Sánchez para secretario general en las primarias que celebran el Partido Socialista. Y me lo piden a mí, porque soy un simple militante de base, que nunca ha ocupado ningún cargo, para ponerlas en contraposición con los argumentos que eximirán los dirigentes alineados con la candidata Susana Díaz.

 

El pasado día primero de octubre de 2016 es una fecha que ningún socialista podrá olvidar. Pasará a la HISTORIA del partido como un día infame, y también a la intrahistoria personal de cada uno de nosotros, como un día aciago, pero en el que los socialistas de corazón sentimos como un aldabonazo, que nos removió las conciencias dormidas. Los afiliados al PSOE somos gente disciplinada, siempre dispuestos en los procesos electorales a coger la brocha y el cubo de cola para pegar los carteles de los candidatos que el partido designa y que últimamente incluso hemos ayudado, en procesos abiertos y democráticos, a elegir. Somos gente humilde y trabajadora (“los pobres del mundo, esclavos sin pan” como reza nuestro himno) que formamos una gran familia, la familia socialista, la que no se accede por parentesco sanguíneo sino ideológico.

 

Como miembro de esa gran familia cada uno de nosotros siempre hemos defendido con uñas y dientes la actuación de nuestro partido y de nuestros dirigentes, haciendo a veces verdaderos malabares para justificar cosas, muchas veces difíciles de justificar y que están en el subconsciente de todos nosotros. Todo esto saltó por los aires el fatídico día de octubre nos sentimos avergonzados y traicionados en lo más íntimo. Muchos pensaron en abandonar e incluso abandonaron; otros optamos por seguir, por resistir y dar la batalla. Esta vez libres de ataduras empezamos a construir un nuevo imaginario que entroncara con la vieja historia de nuestro centenario partido, de luchas y rebeldía contra lo establecido (“cambiamos al mundo de base hundiendo al imperio burgués”) y de todas las partes del país empezaron a surgir voces concordantes, que utilizando las nuevas tecnologías de la comunicación, se amalgamaron y tuvieron claro desde el principio que lo principal era deshacer la injusticia que supuso la defenestración del secretario general de manera tan violenta. Lo recogimos del suelo y lo subimos a la imparable ola de indignación que se fue formando para hacerlo nuestro y guiarlo hacia la victoria.

 

Todo este relato épico de actos heroicos, nos lleva a reflexionar sobre el oscuro destino que nos depara el futuro, si no somos capaces entre todos de superar estos tremendos desgarros que nos hemos producido unos a otros en este enfrentamiento fraticida. Y va a ser difícil, muy difícil, que lo hagamos sin reconocer cada uno nuestros errores, sin hacer una autocrítica profunda, de la deriva que ha llevado a nuestro partido a ser confundido por muchos sectores de la población con las políticas de nuestros enemigos políticos, políticas neoliberales, que producen sufrimiento a las clases populares y que nos hemos resignado a seguir como inevitables porque así lo han establecido los poderes económicos; sin que se produzca una catarsis en cada uno de nosotros, que nos haga actuar como lo hicieron nuestros antepasados, cuando el ser socialista suponía ser una persona cabal, humilde y honesta, y ser dirigente socialista exigía además un plus de máxima ejemplaridad.

 

La trayectoria política de Pedro Sánchez no ha sido, digamos, todo lo correcta que hubiera debido ser, está llena de contradicciones y vacilaciones, que son fáciles de usar en su contra. Pero hay un hecho que marcará la diferencia y que lo habilita desde entonces como un gran líder: dimitió de todos sus cargos para mantener la palabra dada, y ha sabido humildemente adaptarse a las exigencias del nuevo tiempo que le estamos marcando desde esa ola de indignación de la que hablaba antes. En fin, todas estas atropelladas, disquisiciones, que cualquiera de mis compañeros hubiera sabido expresar mejor son las que me hacen apoyar a nuestro candidato. Hemos logrado entre todos formar un gran equipo que ha desarrollado y puesto sobre el papel nuestras ideas y propuestas, que actualizan el ideario socialdemócrata y que pueden ser la base del desarrollo de un nuevo proyecto que haga volver a ilusionar a las nuevas generaciones y a todos los progresistas en general. Me gustaría que mis hijos pudieran sentir el orgullo que yo he sentido y siento por el Partido Socialista Obrero Español y se pudieran incorporar a esta gran familia que formamos todos los socialistas de corazón.

SALUD Y SOCIALISMO COMPAÑEROS ¡ VIVA LA INTERNACIONAL !

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