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Laura Figueiredo
Lunes, 4 de septiembre de 2017
Joaquín Alhambra Delgado

“Siempre he hablado con sinceridad y desde el Evangelio y no siempre he sido entendido”

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Reproducimos la entrevista realizada por Laura Figueiredo en www.campodecriptana.info al párroco fallecido el pasado sábado en Campo de Criptana, Joaquín Alambra, municipio donde lo fue hasta el 2006. Ha sido enterrado en Ruidera donde vive su familia, aunque es de La Solana.

Hijo adoptivo de Criptana, ha predicado y sigue predicando desde el altar de nuestra parroquia. Han sido 25 años de párroco en Criptana donde una vez jubilado decidió quedarse. Desde que se retiró lleva una vida tranquila, paseo mañanero a por el periódico, alguna charla sin prisa en la calle y a casa donde le esperan siempre lectura, escritura y música además de Lola, quien es para él su madre y su hermana. Dice que en cualquier caso la jubilación para un sacerdote es algo ambiguo, al menos en su caso, pues sigue diciendo misa y echando una mano siempre que puede.

Es Don Joaquín Alhambra Delgado un solanero que se siente a gusto en Campo de Criptana, con sus compañeros sacerdotes de ahora y de antes y con unos vecinos entre los que cuenta con amigos y algunos que no siempre le han comprendido. Lo peor de todos estos años como párroco estuvo en los inicios cuando tuvo que poner cierto orden en tradiciones y costumbres. Lo mejor, una parroquia activa y generosa.

Desde la experiencia sabe que no se trata de quitar las tradiciones y sí de cambiar y mejorar. Esto es lo que hizo con la Semana Santa y sus hermandades hace ya muchos años o con los tres rosarios de los entierros entre otras muchas cosas. Pasados los años dice, lleno de satisfacción, que el tiempo le ha venido a dar la razón aunque también admite traspiés y caídas Nuestro párroco emérito se reconoce como una persona de carácter socarrón y guasón y lamenta que su sentido del humor no siempre se entienda. Es de enfado repentino, de un pronto que con la misma facilidad olvida. Insiste en que él no regaña y sí advierte. No tiene pelos en la lengua porque “hay que decir también lo que la gente no quiere oír porque está en el Evangelio”. Para él hablar de política es parte de la vida y junto a esa vida debe estar la Iglesia. Una vez jubilado recogió sus 25 años de párroco en un pequeño libro bajo el título de “Vivencias”.

¡Ah! Y esta presentación no estaría completa si no decimos que Don Joaquín es acérrimo del Barça y muy de Messi.


-¿Cómo es la vida de un sacerdote jubilado?

Es algo ambiguo. Civilmente estoy jubilado desde los 65 años pues daba clases en el Instituto y como párroco desde los 75 que pasé a ser párroco emérito y por decisión propia sigo viviendo en Criptana y sigo diciendo misas y echando una mano siempre que puedo y me dejan. Por lo demás llevo una vida tranquila, paseo por la mañana a por el periódico, charla tranquila con algún vecino que te encuentras en el camino y a casa donde siempre hay lectura, algo que escribir y música. Por las tardes si hay que decir misa ahí voy y a la hora que me toque.

-¿Y por qué decide quedarse en Criptana?

No es algo obligatorio el quedarse en la parroquia donde uno se jubila pero en la mayoría de los casos es así. Mira, cuando llevas tanto tiempo fuera de tu pueblo ahí ya te queda poco. Yo al principio de ser sacerdote iba con frecuencia, los padres, los tíos, primos... siempre había alguna boda y algo que celebrar. Con el tiempo ya solo iba a entierros y funerales y ahora ni a eso. Mis hermanos están en Ruidera y tengo una hermana monja en Xixona.

En La Solana me queda poco y allí me encuentro desplazado. De todas formas claro que me gusta ir y enseñar la iglesia que se reconstruyó, muy parecida a la que había en Criptana.

-¿En qué otras parroquias ha estado?

Empecé en Ruidera para pasar luego por Valverde, dos años y medio en Colombia, de vuelta en El Robledo, Caracuel y Cañada y en Piedrabuena estuve 7 años y de ahí a Criptana en 1981.


-¿Cómo se siente en Criptana?


Muy bien y soy Hijo Adoptivo. He visto pasar a muchos compañeros sacerdotes y siempre me he llevado bien con ellos. Con la gente ahora mismo bien y encantado de no tener responsabilidades porque como mucho me pueden criticar una homilía. Ya no tomo decisiones y eso en un párroco siempre es motivo de mucho miramiento.


-¿Ha sido difícil ser párroco?

No, con los compañeros siempre hemos hecho equipo con reparto de responsabilidades y hemos sabido respetarnos. 25 años dan para mucho. Ha habido cosas agradables y amargas y como en toda actividad humana hay luces y sombras por muy bendecida por Dios que esté. Lo que pasa también es que en Criptana la figura del párroco ha tenido y sigue teniendo mucho peso.


“En Criptana la figura del párroco ha tenido y sigue teniendo mucho peso”

-¿Se le respeta mucho al párroco?

Lo digo más bien por lo contrario. Se ven mucho los defectos y no lo positivo que parece que pasa desapercibido. Todo se mira con lupa cuando la verdad es que se trabaja en grupo y los aciertos y fallos son del equipo. En fin, nunca llueve a gusto de todos. A mí se me han criticado muchas cosas.

-¿Qué cosas?

Pues mira hay que recordar en qué circunstancias yo llegué aquí. El anterior párroco, Don Emiliano era una persona muy devota y apenas había introducido cambios entre otras cosas porque era mucho el peso de su antecesor, Don Gregorio. Pues D. Emiliano se murió el hombre de repente cuando ya desde el Obispado se habían hecho los nuevos nombramientos así que yo llegué aquí como una emergencia. Estaban otros dos sacerdotes, Don Agustín y D. Juan José y había mucho por hacer.

Así que los primeros años fueron difíciles. Me tuve que imponer ante costumbres que no tenían sentido. Se hacían los tres rosarios seguidos por los difuntos en la parroquia y eso sumaba muchos rosarios en un mismo sitio interfiriendo en horarios de misas y otros actos religiosos. Era un lío sin sentido así que decidí que los tres rosarios se rezaran en las ermitas, donde la familia eligiera. Pues eso costó mucho entenderlo y mira ahora, se reza uno y ya incluso a veces ninguno y eso ya no lo ha dicho el cura. Es la propia gente quien lo ha ido quitando. Quiero decir que el tiempo me ha dado la razón en muchas de mis decisiones y es que en esto de las costumbres y tradiciones los cambios cuestan mucho trabajo.

“El tiempo me ha dado la razón en muchas de mis decisiones”

-Yo siempre he oído hablar de usted y la Semana Santa.

Es otro ejemplo. Eso era un desorden y un desastre y tras mucho esfuerzo conseguí junto a las hermandades que hoy la Semana Santa tenga otro carácter, otro sentido y las hermandades tienen un sentido parroquial más grande. Fíjate que por mis Bodas de Oro en el 2005 fuero ellas quienes quisieron hacerme un regalo e impulsaron el nombramiento de Hijo Adoptivo a pesar de que se llegó a decir que yo quería quitar la Semana Santa. ¡Qué barbaridad!

-También habrá habido decisiones erróneas.

Pues claro, el cura no deja de ser una persona y como tal nos confundimos. También he tenido traspiés y me he caído. Lo que pasa es que a veces lo que se ve como un error y no se comprende en un principio después se ve como un acierto pero necesita tiempo. Esto también pasó con la casa del párroco que era la antigua casa parroquial. Era una casa destartalada y grandísima para una o dos personas. El propio obispo me dijo que alquilara un piso y así hice y más adelante la casa pasó a ser el centro parroquial en donde se hicieron aulas y espacios. En un solar que había de la parroquia en la calle Santa Teresa propuse que se hicieran las viviendas que fueron y siguen siendo las casas de los curas. Pues todo esto también fue muy criticado aunque también tuve mis apoyos aquí y en Ciudad Real.

-Cuesta mucho poner orden en unas las tradiciones tan arraigadas y en un pueblo tan de raíces como Criptana.

Sí cuesta mucho pero lo que hay que hacer, y de ello me siento muy satisfecho, es no quitar nada sino cambiar y actualizar lo que hay sin que se pierda nada. Volvemos con la Semana Santa, no quitar ninguna procesión sino hacer que las hermandades entiendan que esa procesión no es lo único, es parte de un proceso que debe tener un sentido evangélico y parroquial. Pero no quitar nada. Hoy ya nadie se acuerda de los tres rosarios.

“Nunca he querido quitar nada sino cambiar y actualizar”

-Estamos demasiado en las formas y se nos olvida el fondo

Esa era la intención principal, el adentrarnos más en el Evangelio respetando un mínimo de las formas que también son importantes.

-Se ha dicho y se piensa que usted no tiene pelos en la lengua.

No claro, no los tengo porque yo tengo que explicar el Evangelio tal y como es, no lo que la gente quiere oír y esto no siempre gusta. A muchos el Evangelio les duele y les complica. Lo prefieren descafeinado. No se trata de predicar para quedar bien y con miedo a que la gente se moleste. Al final hay a algunos que no les gusta lo que puedo decir pero hay muchos que están muy de acuerdo. Y es que yo hablo con sinceridad siempre y no he sido entendido con razón o sin razón.

“A muchos el Evangelio les duele y les complica. Lo prefieren descafeinado”

-A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar. ¿Los curas deben hablar de política también?

La palabra política está relacionada con hacer el bien a una sociedad y buscar ese bien común. Y ahí claro que los curas y la Iglesia en general tienen que hablar y actuar desde el Evangelio. La política está en la sociedad y los cristianos formamos parte de esa sociedad. Tendremos que decir que una familia no puede vivir en la calle y que hay que darle un hogar; que no se puede estar hablando de derecho a la no vida o de condiciones indignas de trabajo; de abusos del poder o de corrupción; refugiados; nuevas pobrezas... La Iglesia tendrá que opinar desde la luz del Evangelio. Pero te das cuenta que todo esto es difícil porque no se entiende fácilmente. Y es que son temas ético-religiosos y que están en las lecturas.

-De lo que más orgulloso está como párroco y sacerdote aquí en Criptana.

Pues muy orgulloso del silencio y respeto que hay dentro de la Iglesia en las celebraciones religiosas; orgulloso de lo generosa que es la gente cuando se pide su ayuda, ahí está la colecta de Cáritas, ya la gente sabe que es el primer domingo de mes y no hay que recordarlo; generosa en tiempo también. Orgulloso de la manera que hay, en la mayoría de la gente, de comprender lo que nos dice el Evangelio y tratar de llevarlo a la práctica. Y estoy orgulloso de seguir en activo, colaborando en la parroquia.

“Estoy orgulloso de una parroquia tan generosa en lo económico y en su tiempo”

-Don Joaquín es que usted regaña en las homilías.

Es que la gente entiende por regañar aconsejar o advertir. Eso no es regañar. Mis homilías son claras y no me ando con rodeos. En fin, ya lo sé tengo fama de gruñón y regañón pero no sé si “merecidamente”.

-¿El sacerdocio se adapta a los signos de los tiempos?

Y más que se debería adaptar. Mira, desde que yo era joven ha cambiado mucho. Yo he aprendido tres veces a decir misa: en latín, mezcla de latín y castellano y en castellano. En cuanto a lo que es la figura del sacerdote y el párroco los cambios han sido de vértigo.

-¿Y usted se ha adaptado a las nuevas tecnologías? (risa)

Etoy convencido que traen muchas cosas buenas pero adaptarme yo es muy difícil por mi manera de ser. Aquí estuvo una sobrina mía empeñada en que aprendiera, me trajo un ordenador, me dio algunas clases y yo tan contento. Cuando ya estaba yo convencido de aquello y estaba tomando confianza se ve que me equivoqué en una tecla y se armó el cisco padre ahí. Me dio tal coraje que estuvo a punto de darme un infarto. Total que cambié el ordenador por dos máquinas de escribir de toda la vida y las he usado más que la pantalla esa.

“Cambié el ordenador por dos máquinas de escribir de toda la vida y he sacado más provecho”

-Algo que le sorprenda de manera especial de Criptana.

Desde un principio he manifestado toda mi admiración a los actos culturales que aquí se hacen. Recién llegado vi el auto sacramental de Calderón de la Barca “El gran teatro del mundo” y me quedé asombrado. ¡Con lo difícil que es! Y desde entonces hasta ahora, da igual que sean conciertos, espectáculos musicales, teatros... Son unos auténticos artistas. Cuando salgo por ahí bien que lo digo porque lo de Criptana no se hace en una capital.

-¿Hay soledad en el sacerdocio?

Sí, y más cuando estás jubilado. No puedo llevar el ritmo del resto.

-¿Volvería a ser sacerdote en Criptana?

Volvería a ser sacerdote y si es en Criptana mejor porque ya lo conozco.

-¿Y del Barça?

Seguro que también y seguiría prefiriendo a Messi que a Ronaldo por ser mejor jugador y persona.

-Dicen también que usted disfruta cuando pierde el Madrid y eso no es muy cristiano.

No es verdad, disfruto porque gana el otro.

Laura Figueiredo

 

 

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