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Antonio Leal Giménez
Jueves, 12 de octubre de 2017
ENCUENTROS EN LA CASTELAR

Hoy, con Ataúlfo Saiz Carrero Médico urólogo (jubilado) del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

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Por Antonio Leal Giménez

[Img #39366]Nacido en la calle General Lachambre (actual dr. Alberca Lorente) de Alcázar de San Juan, Ataulfo Saiz quería ser médico desde muy joven. Durante los veranos, acompañaba a su cuñado D. Antonio, en la motocicleta Ossa, 125b de 5 caballos, negra, en sus visitas médicas diarias; y así intentaba prepararse para cuando fuera a la Facultad de San Carlos en Madrid. A su lado aprendió, entre otras muchas cosas, que un buen médico debía tener muy clara su voluntad de servicio al paciente. Como profesional de la Medicina, posee una doble personalidad: la científica y técnica, respecto a la enfermedad; y la humana y compasiva, respecto al paciente. Siempre con actitud tranquila, inspira gran confianza; habla con mucha calma, amablemente, con gran claridad, eludiendo la terminología médica, repitiendo las cosas cuantas veces haga falta. Sentados, frente al busto del doctor Alberca Lorente, comienza nuestra conversación.

 

Investigador y autor de numerosos trabajos históricos, científicos y docentes. Miembro del jurado de la Revista «Archivos Españoles de Urología» y del comité científico en los premios Pérez Castro; y vocal y compromisario del ICOMEM. Desde su situación de «jubilare» se ha podido dedicar al aprendizaje de la pintura, iniciándose en el proceso, paso a paso, de cómo se pinta por capas, una técnica o método para comprender mejor cómo pintaban losclásicos. También se ha dedicado a conocer la historia de la Medicina leyendo sus antiguos textos y viendo sus imágenes, algunas verdaderas obras pictóricas.

 

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PREGUNTA. Tu nombre no parece que sea muy manchego. ¿Cuántos Ataúlfos, nobles en la batalla, conoces nacidos en Alcázar? ¿Acaso tus padres te lo pusieron como homenaje a uno de los santos olvidados?


R. Sólo he conocido en Alcázar el Ataúlfo de mi padre y de ahí mi nombre. A él…puede que se lo pusieran mis abuelos porque conocieran «La leyenda de San Ataúlfo», que fue un obispo de Pamplona que dominó un toro con las manos. Se lo habían soltado para que le matara.

 

P. Hipócrates expone en su juramento: «...no practicaré jamás la operación de talla...» Uno de sus aforismos, decía: «La rotura de la vejiga, del cerebro, del corazón, del diafragma, de alguno de los intestinos delgados, del estómago y del hígado, es mortal. Por todo ello no aconsejaba a sus discípulos operar la vejiga. Parece que han cambiado mucho las cosas...


R. Efectivamente. Ahora es una especialidad, pero en tiempo de Hipócrates y siglos posteriores los cirujanos o barberos tanto hacían una sangría, cortaban una pierna, sacaban dientes como extraían piedras de la vejiga (talla vesical). Todo sin anestesia. Los gritos se debían oír varias leguas a la redonda. Los «médicos» menospreciaban a estos artesanos. Los que se dedicaban principalmente a la talla eran denominados litotomistas e iban de pueblo en pueblo procurando permanecer poco tiempo en cada uno para prevenir «demandas» por complicaciones y muertes.

 

P. ¿Recuerdas en qué momento decidiste ser médico? ¿Por qué elegiste la Urología?


R. Ya antes de los 10 años quería ser médico. Recuerdo que la única máquina de escribir que conocía estaba en la oficina de la fábrica de harinas de los Saiz y a mí me gustaba escribir con ella raras palabras parecidas a las medicinas que conocía. Ser médico y cirujano era para mí como un imposible…pero había que intentarlo. Y, ya acabada la carrera, elegí Urología, pues informado por mi cuñado, el Dr. Antonio Campillo, no había especialistas en nuestra zona. Colocarse era difícil. No existían las Residencias Sanitarias y como mi cuñado y su hermano tenían una pequeña clínica en Alcázar, pronto podía ejercer yo allí. Pero me pude quedar en Madrid…

 

P. ¿Cómo recuerdas Alcázar y cómo la ves ahora?


Siempre ha sido una importante ciudad; pero ahora, aunque haya desaparecido su gran influencia ferroviaria, además es extraordinaria.

 

P. Estudios recientes nos indican que más del 50% de los españoles de entre 40 y 65 años no han ido nunca a la consulta del urólogo. ¿Por qué a los hombres les cuesta tanto hablar de cuestiones de salud relacionadas con la urología y la medicina sexual?


R. Por miedo a las exploraciones urológicas y sus resultados; y quizá también, por timidez.

 

P. ¿Qué es la próstata? ¿Cuáles son sus funciones?


R. Es una glándula masculina que rodea la salida de la vejiga y parte de la uretra. Añade al líquido seminal una secreción que contiene fosfatasa ácida, ácido cítrico y enzimas proteolíticas para que se licue el semen coagulado.

 

P. ¿El cáncer de próstata es el más común entre los varones? ¿Existen factores de riesgo genéticos o ambientales?


R. Según la Asociación Española de Urología, en España es el tercer tumor más frecuente en varones y la tercera causa de muerte por cáncer en el varón. En el año 2002 la tasa de mortalidad en España (situada entre las más bajas de Europa) fue de 21,5 casos por 100.000 habitantes, superándose las 5.000 defunciones.
    Hay tres importantes factores de riesgo: aumento de la edad, el origen ambiental y la herencia.
    La frecuencia de cánceres prostáticos difiere mucho entre distintas zonas geográficas, de modo que es elevada en Estados Unidos y Europa septentrional y baja en el sureste asiático. Sin embargo, cuando los varones japoneses emigran de Japón a Hawái, aumenta su riesgo; cuando emigran a California, su riesgo aumenta aún más, de modo que se aproxima al de los valores estadounidenses. Estos datos indican que hay factores exógenos que influyen en el riesgo de progresión.
    Un pequeño número de pacientes con este cáncer (el 9%) presentan un auténtico cáncer hereditario. Esto suele ocurrir cuando tres o más familiares lo sufren o al menos dos sufren la enfermedad precozmente, o sea, antes de los 55 años.

 

P. Este tumor se diagnostica con mayor frecuencia entre los 60 y los 80 años, ¿por qué es más común a esta edad?


R. En el cáncer de próstata (como otros tumores) el envejeci- miento no es la causa fundamental de la enfermedad; pero lo que ocurre, es que a medida que se prolonga la vida del individuo, aumenta proporcionalmente el período de exposición a numerosos cancerígenos, lo cual incrementa el riesgo. El pronóstico es muy variable, depende de la extensión del tumor, de su grado histológico, del estado de salud del paciente y de su edad.

 

P. ¿Sigue habiendo resistencia a las revisiones de próstata? ¿Qué les diría a nuestros vecinos para convencerles?


R. Que no teman la exploración de la próstata. Les decía a mis alumnos de 5º, cuando era Profesor Asociado de la Universidad Complutense de Madrid: «el tacto rectal es una exploración desagradable para el enfermo, pero no presenta complicaciones y en unos pocos segundos, cualquier médico sin ser especialista, puede sospechar un carcinoma prostático asintomático.»

 

P. ¿Qué le dirías a un paciente que acude a consulta con un problema de disfunción eréctil?


R. Que hay muchas soluciones: desde la colocación de prótesis peneanas combinada con psicoterapia, inyecciones intracavernosas, terapia intrauretral, tratamientos farmacológicos y recientemente la terapia con ondas de choque de baja intensidad (OCBI).

 

P. Muchas personas creen que el urólogo es un médico exclusivo de hombres y el ginecólogo de mujeres. ¿Cuáles son las causas principales por las que una mujer visita al urólogo?


R. Siempre que expulse orina sanguinolenta o expulse arenillas, tenga incontinencia urinaria, note aumento de la frecuencia miccional con o sin escozor, tenga fiebres de difícil diagnóstico y dolores lumbares con irradiación a la ingle.

 

P. La mujer está más expuesta a las infecciones y problemas urológicos pues tiene una uretra más corta y más expuesta a las bacterias.  ¿Por qué ahora los ginecólogos estudian uroginecología?


R. De ahí la importancia de que el lavado de esa zona se haga de delante hacia atrás. Decía un conferenciante americano, que hay dos cosas hechas mal en la naturaleza: que el hueso del aguacate sea tan grande y que los orificios excretorios de la mujer estén tan cerca.
    Hay una patología que tratan tanto el urólogo como el ginecólogo: la incontinencia urinaria. Puede que sea el nexo de unión de las dos especialidades.

 

P. ¿Por dónde crees que va a avanzar la Urología? ¿Hacia dónde consideras que va a evolucionar la cirugía robótica? ¿Cómo consideras el uso en cirugía del robot Da Vinci?


R. Los avances son insospechados. Primero fue la endoscopia urinaria y como consecuencia la cirugía laparoscópica que ha sido uno de losmejores avances en los últimos 50 años. Sobre todo, con la ayuda robótica. Con el Da Vinci se suprime el movimiento irregular de las manos y se puede llegar a zonas de difícil acceso. El enfermo tiene menos dolor postoperatorio y se recupera más rápidamente.  Otro gran avance ha sido la litotricia extracorpórea.
    El futuro es difícil de predecir. En la actualidad se están extrayendo, con la técnica laparoscópica, riñones por vía gástrica y vaginal. También se está operando con chorros de cloruro sódico para extirpar y cortar (Hidrocirugía)y con láser la hipertrofia protática (Láser Verde) y se está iniciando la terapia fotodinámica, el tratamiento con ultrasonidos de alta intensidad (UFAI) y la radiofrecuencia percutánea ecoguiada para tumores.

 

P. ¿Qué les dirías a nuestros vecinos como despedida?
R. Que eliminar el tabaco convertiría al cáncer de vejiga en una enfermedad rara.

 

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