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Javier Mata (el francés)
Jueves, 19 de octubre de 2017
Crónicas desde el corazón de Europa

60 años del Nobel a A. Camus

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Por Javier Mata (El francés)

Bonjour! A pesar de lo que pueda resultar de extraño, retomo mi colaboración periódica, pero no para hablar del tema de moda: Cataluña. Y no lo hago porque de este tema sólo me interesa una cosa: desde que votamos en 1978 la Constitución actual y acabamos con la dictadura, vivimos en un país libre en el que sus ciudadanos pueden pensar, creer y opinar de manera libre, sin imposiciones. Por ello, desprecio a los manipuladores de la historia y la realidad y a los inmovilistas.


    Decía que no iba a hablar de ese tema y no lo voy a hacer. Lo hago sobre una efemérides que no muchos conocen: se cumplen 60 años de la concesión del premio Nóbel a un grande: ALBERT CAMUS. A Camus, lo descubrí gracias a un buen amigo (seguro que él no lo recuerda), Patricio, persona de sobra conocida en nuestra ciudad, quien me regaló también un libro de otro grande: Bertold Bretch, en aquellos interesantes años que siguieron a la muerte del dictador Franco.


    Quiero dedicar mi pequeño homenaje a la efemérides haciendo pública una historia sobre la vida de Camus. Nada mas recibir el Nobel, el escritor, poco amigo de fanfarrias le escribió una carta a su anciano maestro de la infancia (una infancia muy dura la vivida por él) del que traduzco un extracto: « Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al pobre niño que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto. No doy mucha importancia a este tipo de reconocimientos, pero al menos me da la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le aseguro que sus esfuerzos, su trabajo y su corazón generoso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños alumnos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido».


    El bueno de su profesor, le contestó con una larga carta (fácil de encontrar como la de su alumno) en el que le agradecía el detalle y del que transcribo otro extracto traducido: « Antes de terminar, quiero decirte cuánto me hacen sufrir, como maestro laico, las amenazas que ciernen contra nuestra enseñanza. Creo haber respetado, durante toda mi carrera, lo más sagrado que hay en el niño: el derecho a buscar su verdad. Os he amado a todos y he hecho todo lo posible por no manifestar mis ideas y no manipular vuestras jóvenes inteligencias »


    Y es que el bueno del profesor de Camus, siempre se limitó a exponer que había diferentes maneras de pensar, diferentes creencias, diferentes religiones, incluso quienes no creían, a promover conciencias críticas.


    Aparte de la efemérides, que siempre creo que es bueno recordar a aquellos que hacen bien a la humanidad como los buenos escritores y filósofos, de los que Camus es un destacado, en lugar de las efemérides militares o en las que mucha gente sufrió. Aparte de la efemérides, decía, me interesan de esta historia dos cosas. La primera, el agradecimiento sincero de quien sabe que si él es algo en la vida, lo es gracias a lo que otros hicieron. El agradecimiento y reconocimiento de alguien que demuestra tener un corazón y una inteligencia inmensa para saber que gracias a esas personas que se cruzaron en su vida y que le enseñaron a tener una conciencia crítica, a no ser un borrego manipulable de una idea política o una religión, gracias a ellos, Camus es un grande de la literatura y el pensamiento.


      La segunda es la de su maestro. Desgraciadamente, seguimos necesitando muchos dirigentes, pero sobre todo muchos formadores que formen en el desarrollo de conciencias críticas, en la libertad de pensamiento y creencia. Mejor nos iría así a todos en este país también, y mas difícil lo tendrían quienes convierten a ciudadanos en meros borregos, con ideas excluyentes arguyendo nacionalismos, religiones, o salvaciones de la patria. Mas difícil lo tendrían para convencer a los descontentos por cualquier razón.


    Desgraciadamente insisto, la historia se repite, y en esta nuestra vieja Europa, quizás con el beneplácito de dirigentes de fuera del continente, se está volviendo a repetir por doquier el resurgimiento de los intolerantes que bajo el paraguas de la economía, las religiones o los nacionalismos, se rodean de borregos que no tuvieron en personas a su lado como el maestro como de Camus para crear en ellos conciencias críticas y de libertad de pensamiento y creencia.


    Albert Camus fue novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés, ganador del Nóbel en 1957 y muerto en accidente de tráfico en 1960 a los 47 años.


            Bon courage!

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