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El Semanal
Miércoles, 8 de noviembre de 2017
Fundación MAPFRE y la Universidad Autónoma de Barcelona analizan los pros y contras de aplicar las nuevas tecnologías a la educación

Dos de cada tres profesores apuestan por el uso de las TICs en el aula

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Más motivados, innovadores y participativos. Así son los estudiantes que en mayor medida utilizan el ordenador, la tableta, el smartphone y las pizarras y libros digitales en clase, herramientas, con o sin conexión a Internet, que les permiten tomar apuntes, acceder al temario, solucionar dudas fuera del aula, investigar un proyecto, plantear un debate y autoevaluarse.

Las nuevas tecnologías de la información, popularmente conocidas como TIC, también contribuyen a que los alumnos sean más “autónomos” y “curiosos”, a que aprendan a trabajar en equipo, realizar las tareas a su ritmo y entrar en contacto con estudiantes de otros países. Los alumnos “participan más y aprenden mejor gracias a la interacción”.

 

Así lo refleja el informe El impacto de las TIC en el aula desde la perspectiva del profesorado, que han dado a conocer hoy Fundación MAPFRE y la Universidad Autónoma de Barcelona, y que pone de manifiesto lo que los profesores opinan sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación: “motivan” al alumno (63,2%), le otorgan “protagonismo” (46,6%) y “autonomía” (38’5%), contribuyen a que la innovación sea una “exigencia permanente” (48,4%), fomentan la función de “guía del profesor” (41’8%) y enriquecen el “proceso de evaluación” (66,3%), entre otras.

 

El trabajo, fruto de cerca de 1.300 encuestas y 90 entrevistas personalizadas a maestros de Primaria y Secundaria de escuelas públicas y privadas, destaca, además, que las TIC han permitido modificar las formas y la frecuencia de la comunicación, tanto entre los alumnos, ya sea mediante foros y redes sociales, como entre profesores y centros (57’5%) y entre familias (77’8%). Esto último ha permitido “mejorar el seguimiento de las tareas escolares” (47’4%) a través de “plataformas en línea” que ayudan a los padres a estar al día de lo que aprenden sus hijos, así como conocer su trabajo, evolución y necesidades a través de Internet.

 

El informe, cuyo objetivo principal es analizar el impacto de las TIC en la organización que el profesor hace del aula, así como explicar cómo ha cambiado su práctica docente, destaca, asimismo, que el contexto del centro educativo es donde más se percibe el efecto de las TICS. En este sentido, 8 de cada 10 profesores considera que las TIC han obligado a modificar los recursos materiales, a incorporar alguna figura para coordinar la gestión de las TIC, reorganizar el espacio (con lugares específicos para reflexionar y debatir) y  reforzar las medidas de seguridad, entre otras, para  preservar la privacidad de la información.

 

El informe también aporta conclusiones que ponen de manifiesto que el uso de las TICS en el aula no ha tenido el impacto esperado en los colegios. Entre los motivos que explican la baja incidencia de la tecnología en muchos proyectos pedagógicos destaca la falta de recursos tecnológicos en el aula, debido en parte al coste de los equipos y a la escasa formación tecnológica que reciben los docentes.

 

Conectarse a la red es un pasaporte a la sabiduría pero también implica revisar  los protocolos de seguridad y ética ante la presencia de nuevos problemas. En este sentido, el estudio hace referencia a la ciberadicción o la nomofobia, tendencia a visitar sitios web no adecuados para determinadas edades y  como un uso abusivo de las TIC que conlleva otras complicaciones que afectan a la salud física de los estudiantes, como son el desarrollo de traumas cervicales, carpianos, problemas visuales e incluso neuronales, debido a la sobre excitación neuronal producida por el abuso del uso de pantallas.

 

Mercedes Sanz, responsable de programas educativos de Fundación MAPFRE, asegura que “las TIC no son una moda pasajera. Han entrado en la vida de los profesores y han venido para quedarse”. En este sentido asegura que su influencia implica una “evidente alteración del espacio de comodidad de los docentes y abre interesantes debates sobre la variedad metodológica y los sistemas de evaluación”, entre otros. “Obliga, en definitiva, a un esfuerzo común entre familia, escuela y entorno a la hora de afrontar los retos de las TIC, especialmente en cuanto a usos adecuados” reconoce. 

 

Joaquín Gairín Catedrático de la UAB y coordinador del informe, cree que “el modelo educativo debería avanzar al mismo tiempo que avanza la sociedad, de ahí que sea tan importante implantar las TIC en los colegios, un recurso educativo más que no parece estar al alcance de todos los centros, pero que es cada vez más necesario”. En este sentido, cree que “los profesores deberían dar más protagonismo al estudiante, insistiendo en que una buena utilización de las TIC se asocia con una puerta abierta a la innovación educativa”.

 

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