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Gabinete Psicológico Mª Isabel Ortuno Paniagua
Viernes, 22 de diciembre de 2017
Artículo de la psicóloga Mª Isabel Ortuno Paniagua

La buena Psicología

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Érase una vez una ciencia «llamativa», una ciencia no entendida, una ciencia cuestionada, una ciencia muda, una ciencia silenciosa. Todos hablaban de ella pero nadie quería tocarla. Llena de mitos, llena de tabúes, con absurdos juicios y prejuicios. Catalogada de mágica y fantasiosa. Elevada como divinidad, pues unos decían creer y otros no. Siempre a la par de la locura y del engaño, de la puesta en duda, de la falsedad, del «cuento chino».  


    Érase una vez la Psicología. Ciencia por excelencia, rodeada de nubes negras. Nubes que no te nublan el día en que cada cual o cada quien necesita de ella. No sabemos por qué, pero el cuerpo te manda a visitarla cuando verdaderamente la necesitas, aunque seamos uno de esos que «no creía» o que «veía cuento en el que la consumía». Cuando vamos de su mano, nos recomponemos, nos sentimos valientes, eliminamos creencias dañinas, reconocemos emociones y sabemos colocarlas. Nos hacemos mejores, solucionamos lo que nos hacía incapaces, lo que nos aterraba. Nos devuelve la tranquilidad. Nos hace volver a ser quienes éramos. Y entonces, cuando lo logramos, pensamos (o en el mejor de los casos decimos): ¡OH psicología! ¡Cuánto te critiqué, cuánto dudé de ti, cuánto te menosprecié! Bienvenida a mi vida, ¡cuánto me has educado, cuánto necesitaba saber y cuánto te precisaba para poder salir del agujero! No era cuestión de fuerza, ni de capacidad, sólo me tenías que enseñar a saber cómo se hace cuando la mente se queda desierta.


    Quien trabaja esta ciencia tiene que recorrerle el alma y las venas. Pues la psicología hay que amarla, dedicarle e inspirarla, motivarla y estudiarla, respetarla y constatarla.


    Saber cazar por el microscopio laberíntico y saber dar solución.


    Eficacia y experiencia: desde la calma, desde el silencio, desde el espejo. Cada cual, un mundo; cada mundo un secreto-un valor.


    Psicología sin trampa, psicología de laboratorio. Sin ponencias ni entresijos floridos. Psicología pura – psique sana.  Desde 2008 llevando a cabo esta máxima, y desde hoy, en El Semanal, compartiendo con ustedes esta ciencia, cada vez menos «tabutiana» y  cada vez más imprescindible en la vida del viandante.


¡Bienvenida PSICOLOGÍA!

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