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Daniel Mínguez, Presidente Asociación “Encinares Vivos de La Mancha”
Jueves, 1 de febrero de 2018

En el Día Mundil de los Humedales añoramos el Plan Especial del Alto Guadiana

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En esta sociedad nuestra, tan menesterosa de celebrar efemérides y aniversarios, se ha olvidado que en este mes de enero que ha terminado, hemos cumplido el décimo aniversario de la publicación del R/D 13/2008, de 11 de enero por el que se creó el Consorcio del Plan Especial del Alto Guadiana para poner en marcha la gestión en esta comarca de un desarrollo sostenible en el uso del agua de nuestro Acuífero 23 compatible con nuestro desarrollo agrícola y con el respeto a nuestros ecosistemas fluviales (nuestros humedales y nuestros ríos).

 

Este Plan que marcó un hito de indudable valor social, económico y medioambiental y que fue consensuado con todos las partes implicadas, le pasó como a nuestro río Guadiana nació y desapareció entre la nebulosa de intereses particulares y de políticos incapaces de liderarlo por el bien general de la comarca.

 

Los problemas que iba a solucionar siguen parados y en vía muerta: la sobreexplotación del Acuífero 23, los pozos ilegales, la recuperación medioambiental de nuestros ríos y humedales, entre otros muchos más…

 

El Plan Especial del Alto Guadiana era y es la mejor solución y su cierre, que no desaparición, porque aun esté en vigor, perjudicó y perjudica a la mayoría de los agricultores que tienen sus explotaciones dentro del Acuífero 23, a nuestros ecosistemas fluviales y a la calidad de nuestras aguas subterráneas.

 

Mientras no volvamos a desempolvar el Plan Especial del Alto Guadiana, no daremos soluciones prácticas a estos graves problemas que heredaran nuestros hijos.

 

Mientras tanto, nos conformamos con tener unos charcos de agua artificiales que llamamos humedales, unas Tablas de Daimiel que agonizan, un Acuífero 23 contaminado y expoliado….etc…etc….etc…

 

Sabemos, desde hace mucho tiempo, cómo funciona el Acuífero 23 y su entorno natural y cuáles son sus problemas, porque los científicos lo llevan estudiando desde hace ya muchas décadas y  ya dieron también las soluciones para recuperarlo.

 

Pero mientras los responsables en su gestión no se sienten en una mesa, miren por el bien común de la comarca del Alto Guadiana y hagan los esfuerzos necesarios para llegar a un acuerdo y aplicar esas soluciones que están en el Plan Especial del Alto Guadiana estamos abocados a una situación insostenible, que perjudica a toda una sociedad adormecida por cantos de sirena.

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