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Antonio Leal Giménez
Viernes, 23 de marzo de 2018
Encuentros en la Castelar

Hoy, con Antonio Tomás Romero (Moñigón por naturaleza)

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Por Antonio Leal Giménez

"El auténtico arte surge a partir de una impetuosa necesidad creativa del artista" (Einstein)

Desde su casa en la calle Ancha, su acercamiento al mundo del dibujo y la pintura lo lleva muy adentro…como castigo...!Siempre ha sentido la necesidad de reflejar su entorno, ya real, ya soñado en el papel o en el lienzo. En cierta ocasión, cuando era aún un crio, le preguntaron ¿cuando seas mayor qué quieres ser? Su respuesta insegura, torero! futbolista, dibujar….: Dibujante, dibujar en mi pueblo.  ¡la virgen¡ fue la respuesta seguido de un ¡arrea con el zagal¡ nadie en su larga familia ferroviaria se esperaba esa respuesta por lo que fue motivo de sorpresa.

 

Su vida ha ido transcurriendo como la de la mayoría de los jóvenes que tienen que buscarse una profesión para poder supervivir en un mundo de gran competencia, máxime si recién cumplidos los trece años y siendo el mayor de tres hermanos, ve como el coche fúnebre con aquellos caballos con penachos negros se lleva a tu padre camino de la Puerta Cervera…. Ahora, con la misma inquietud y curiosidad de otrora, por casualidad se reencuentra con las cartulinas impolutas, con los tubos de gouach, acuarelas y óleos, y …..vuelve a soñar a lomos de los caprichosos pinceles cielos pardos, barbechos, oteros callejuelas, rincones, Santa Quiteria, San Francisco, aquella plazuela del Ayuntamiento de Estrella…... Antonio cuando queda absorto ante las pinturas de Van Gogh un día en su museo de Ámsterdam, sueña, pobre loco, con poder llegar a plasmar aquellos fuegos artificiales de colores, algún día. Su objetivo es noble. Busca la elaboración del bosquejo, sufre con la mezcla de colores, las sombras, las técnicas de pincelado y la composición a base de buscar  y encontrar una forma de hacer que sus “ Garabatos  “ se conviertan en parte de su rutina al darle una gran prioridad en su horario diario y lo hace de una forma terca y sufrida. Alcázar de San Juan, sus gentes, su patrimonio, sus tierras, sus calles y plazas, son parte de su ayuda.

 

Busca en el desván de tiempos pretéritos y en los logros de quienes se mueven en este mundo de las Artes soluciones a sus muchas dudas y limitaciones., no deja de estudiar y aprender fundamentos, su estudio está lleno de libros, artículos, videos instructivos sobre las diferentes técnicas de aprendizaje, investiga y aprende los fundamentos. Es un claro ejemplo de un Quijote contra los Gigantes de su limitada capacidad en esta disciplina. Humilde, apenas valora su trabajo y aunque se define como una persona que hace garabatos que les parecen simpáticos a sus amigos, nos encontramos hoy en sentados frente el antiguo quiosco de "La Benita", con un soñador que ha desarrollado su propio estilo y que ama y pinta a su pueblo con sentimiento y colorido capaz de cautivar a cualquiera.

 

 

PREGUNTA. ¿Qué significa Alcázar de San Juan, tu pueblo, para ti? Qué tiene el pueblo para haber sido la cuna de Cervantes? 

 

R. Es la impronta indeleble que en la mente vacía de un crío se graba a fuego. Sueño, cerrando los ojos volver a pisar mi calle Ancha, Castelar, la piscina Macris con los hermanos Blanco haciendo posturitas en el trampolín, las películas en el gallinero del Crisfel o en verano en el Cenjor,  las castañas de la maquinilla en la plaza, los caballos de San Sebastián, las hogueras por San Antón, la fragua de Conde en la Cruz Verde o de Hervás en la Trinidad, mis tías abuelas las Silleras de la Trinidad, Olalla, Alejandra, Félix...

 

 

P. ¿Cómo fue tu acercamiento al mundo del arte? ¿Cómo empezaste a pintar? ¿Por qué pintura y no otra expresión artística?

 

R. En tercero de bachiller en la Balmes, del padre Reyes aprendí a pergeñar copiando aquellas láminas de la asignatura, luego en casa, mi padre me animaba y corregía también, cuando con dieciséis años aprobé unas oposiciones para el Banco Popular y ya en Madrid, iba al Rastro a por lienzos y pinturas, en poco tiempo inundé nuestro mechinal madrileño de olores a trementina, aceites , barnices y portazos en las narices cuando me presentaba con alguno en pequeñas salas de exposición

 

 

P. ¿Cuáles han sido las dificultades más grandes que te encontraste en el camino para ser artista? ¿Has visitado alguna vez alguna Escuela de Arte?

 

R. Tras tercero de bachiller con el padre Reyes, fui a remolque de completar mis estudios, primero en el Colegio de Huérfanos Ferroviarios en León, luego en el Ramiro de Maeztu en Madrid, en ESIC Económicas y trabajar para ayudar a pagar el piso madrileño con mi madre y abuela, pero cada vez que caía algo blanco frente a mí, una cartulina, un mantel de papel comiendo en el primer bar que caía a mano, el lápiz saltaba de mi bolsillo y ya estaba retozando, eso sí, más de una vez me salió gratis el menú a costa de quedarse el camarero con el mantel garabateado, fueron los segundos garabatos que me fueron lucrativos, porque de aquellos primeros, algunos me compraron aunque solo dieran para menguar el desembolso inicial

 

 

P. Cuál ha sido el artista y la obra que más te ha marcado? ¿Cuánto ha sido el máximo de tiempo que has pasado mirando una obra?

 

R. Muchos, Leonardo, Miguel Ángel, Velázquez, Goya, Sorolla, Julio González, Antonio López, tío y sobrino, los Impresionistas y sobre todo, en mi ignorancia, VINCENT, en mis anteriores relatadas salidas al campo, al regresar, ese calor que había estado abrasando los campos, con la fresca, que siempre se ha dicho por aquí, se desprendía de los surcos y creaba el espejismo de ver pandearse los perfiles de las casas, del Torreón y debe ser que a mi lápiz le sedujo y no le contrarié…Cuando descubrí a Vincent, me dio un vuelco el corazón, había algo en sus pinturas que me sonaba, pero muy muy de lejos para mi  y desde entonces devoraba cuanto de él caía a mi alcance, dos veces pude ir a su museo en Ámsterdam , el día entero y salía de la mano de Sancho,¡ Antonio  que no son molinos, que son…GIGANTES ¡

 

 

P. Si tus obras pudiesen hablar… ¿Qué dirían sobre ti? ¿Qué estilos y movimientos artísticos se ven reflejados en tu pintura? ¿Qué es lo que quieres transmitir con tus obras?

 

R. Una coincidencia con Van Gogh, es que en sus inicios le hablaba a su hermano Theo de  “sus garabatos “, siendo consciente y sincero, los míos, carecen de técnica, color (soy deuteranope, o sea, daltónico leve, eso sí ), composición… me identifico con él, me gustaría poder entrar en su mente y ver con esa locura suya cómo podía con esa voracidad y esa visión convertir en unas horas  un trozo de arpillera en una Obra de Arte y ¿transmitir yo?, me acaban de pasar a la reserva, me hice mayor y me jubilaron, encuentro pues un motivo para aprovechar cada día en hacer de mis pinceles otro Clavileño y volar por las cartulinas allá donde me lleven, las más a la papelera…otras, consiguen el indulto. Tengo claro donde estoy, qué hago y donde no podré llegar.

 

 

P. ¿Sólo copias lo que ves con tus ojos, o tienes alguna creación de lo que ves con tú alma? ¿Cómo percibe tu alma el Cerro de San Antón?

 

R. Copiar a veces cuando doy por casi terminado algo, busco en mi desván cada vez más desmemoriado e incorporo algún detalle para salvarlo, busco mucho en Los Fascículos de Don Rafael Mazuecos cuyos cincuenta y ocho libritos le regaló el mismo a mi abuelo, y conservo

.

 

P. Qué te inspira en Alcázar de San Juan? ¿Cómo colorearías el espíritu de los alcazareños? ¿ y su manera de ser? ¿qué color predominaría en un futuro cuadro sobre este "Encuentro en la Castelar"?

 

R. El color que más indeleble permanece en mi memoria corresponde a los años de mi infancia y es “ el pardo “, pardos los cielos del otoño, pardo el color de los pantalones de pana de los hombres del campo, de los pantalones con las rodilleras remendadas a fuerza de dejárnoslas en los adoquines de las calles o en el cemento del mítico campo de baloncesto de nuestra Balmes emulando a los MIcó, Barri, Leal, El Peli, Vicen…..pardo el color de las largas tardes lluviosas de domingo recorriendo la Castelar de arriba abajo y vuelta a empezar con el cartucho de “ menudo “ de Emilio Arias  o los cigarrillos de chocolate de la "Señá Teresa" pardo el color de aquellos trenes que veíamos salir entre el ensordecedor rugido de las locomotoras de vapor y en el que tantas veces subimos nuestros sueños

 

 

P. ¿En qué proyectos te encuentras trabajando actualmente? ¿Cómo reflejarías en un cuadro, el Alcázar de San Juan de tu juventud  y el de la actualidad?

 

R. Siendo sincero, cuando me atrevo a sentarme frente a la cartulina en blanco, mi mente se contagia y se siente igual, poco a poco el lápiz me guiña el ojo, le sigo, se va, me voy, vuelvo, vuelve y poco a poco empezamos a garabatear, luego entra el pincel a incordiar, parece que va `por ahí, pues no, y si y a veces acaba en algo y las más, al cajón de sastre o a la papelera, siempre tengo tres o cuatro empezados, alguno lleva así meses.

 

En Alcázar crecí, nací en Madrid por prescripción médica a mi madre, parece ser que ya venía yo incordiando y a los cuatro días “ me apeaban “ del "correillo" de Madrid  ahí pasé mi infancia y ahí me doctoré en travesuras, emular al Diablo Cojuelo correteando por los tejados aledaños, por el enorme y viejo paraíso que daba sombra a nuestro jardín, de guerrillas a pedradas contra los chicos del Arenal o del Parque, yendo a los recados que me mandaba mi abuela ya a la Prosperidad por sifones, ya a las Monas a por pan, o ya en la tartana con su borriquillo que tenía nuestro vecino de enfrente, Alfonso Atienza a su viña, me dejaba llevar los ramales pero sin correr y yo cuando veía que bajaba la boina se recostaba y empezaba a roncar, hacía volar a aquel Platerillo sintiéndome el Jabato de mis tebeos poco duró, lo dicho antes, once días hacía que cumplí los trece y nuestra casa se tiño de luto riguroso al uso Al poco otro "correillo" me llevaría a León como huérfano Ferroviario. Mi juventud, dejó otras huellas lejos y más duras

 

 

P.  En dos trazos con colores, dibújanos en palabras la Calle Ancha, tu Colegio, la Castelar y la Plaza con su Mercado de Abastos.

 

R. Colores no, olores, mi calle olía a pan recién horneado que traía Quinito en su motocarro al mediodía y a alfalfa en las tardes de verano, La Balmes olía a las franelas, de los hábitos del padre Fidel, al tabaco de pipa de Don Antonio Gutiérrez  y a los bocadillos de pan con mortadela que llevábamos para merendar en el patio La Castelar en domingos olía a la naftalina de los trajes que cada otoño salían del armario para que la sastra nos soltara el bajo de los pantalones que se habían quedado cortos y la plaza, a donde solía ir con mi abuela, olía a “pescao”. El Cojo Cortés creo que era el preferido de ella y mucho griterío

 

 

P. Si pudieras volver el tiempo ¿qué escena de tu vida en Alcázar de San Juan desearías recrear? y  ¿por qué?

 

R. Ya se van difuminando los recuerdos, pero algunos aún revolotean, por no extenderme, uno sobre el resto, acabábamos de comer, aún sonaban los acordes del parte en la radio, debía ser febrero del sesenta, hacía frio, creo que llovía y las campanas de los Trinitarios se volvieron locas repicando, no era normal, pronto empezó a oler a humo, se veía incluso y la gente corrió, corría ¡¡¡La Equidad está ardiendo !!!, no me dejaron salir tras de mi padre pero al cabo de unas horas logré pillar la puerta de la calle sin  vigilancia y escapé bajando por la calle Victoria, el resplandor ya se veía desde allí, había mucha gente mirando, logré hacerme hueco entre quienes observaban a poca distancia, no pude pasar hasta los de delante, me acaché y por entre las piernas de alguien que miraba le vi ¡¡¡era mi padre !!!! junto con otros muchos intentaban apagar aquel infierno, por el calor los botes de conservas salían disparados con zumbidos fortísimos y expuestos a acabar en la cabeza de alguno de aquellos voluntarios, pero  allí estaba él, sacando piezas de telas con Carmelo Cano y esquivando los cascotes que empezaban a caer de las cornisas Era MI PADRE !Mi Héroe !

 

 

P. ¿Qué pintores han influido en tu vida, y quién te gusta de los actuales?¿Cuál es tu visión del arte en el mundo contemporáneo?

 

R. Sin duda Van Gogh. Me paso las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio intentando entender cómo es posible que alguien con un pincel y unos tubos de óleos, pueda crear tamañas maravillas

 

 

P. ¿Cómo describirías tu obra? En tus creaciones también abunda la figura de Don Quijote, ¿qué significa para ti este héroe literario?

 

R. Voy tras lo que lápices y pinceles tengan a bien en el momento, yo me limito a como dijo Sancho en las Aventuras por Las Lagunas de Ruidera, “Quiera Dios, que oréganos sean y no batanes “

 

 

P. Aunque te consideras un aprendiz tu experiencia en la vida te permite contestar a esta pregunta ¿Qué aconsejarías a los que empiezan en este complejo mundo de la pintura?

 

R. Que estudien, que aprendan, que si la sienten, se den en cuerpo y alma a ello, es muy difícil aportar en esta Disciplina, pero también es una de las  que más satisfacciones te puede dar, crear algo de la nada ¡, ver como algo intangible se va transformando, va tomando vida bajo el pincel, y admitir que no todos valen, que somos muchos los que pululamos en estas callejuelas

 

 

P. Despídete de nuestros vecinos de Alcázar de San Juan

 

R. ¿Despedirme ? Nunca salí de Alcázar, tengo muy buenos Amigos de mi niñez, Jesús Guzmán, Almendros, Sebas Alhambra, Pepe Luis Rivas, Pepito Doncel, nos juntamos todos los años si me garantizan que habrá "gachejas", Joaquín Escribano, Santiago Ramos este último con quien disfruté una tarde en su casa y al que no veía desde las largas tardes en el Pretil de la Trinidad y aquellos que ya no están, Ricardo Quintanilla "El Obejo", Tito Abengózar, Paco Logroño, Marconi, Juanjo Vega...

 

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