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Antonio Leal Giménez
Martes, 24 de abril de 2018
Encuentros en la Castelar

Hoy, con el Letrado de la Tinaja (“Antes era un sintecho, ahora soy un emprendedor”)

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Por Antonio Leal Giménez

En España, se estima que unas 40.000 personas viven en la calle. Según los expertos, no se nace siendo un 'sin techo' sino quesuele darse un proceso de deterioro de la situación personal, en el que llegar a la calle es el último escalafón de la pirámide social. Sin apoyos informales, trabajo ni dinero para poder vivir con lo mínimo, las personas sin hogar,en su mayoría, varones de unos 42 años de edad media, buscan su refugio en la calle.

 

El "Letrado de la Tinaja" (no desea revelar su verdadera identidad y nos pide que le llamemos por el apodo que le asignaron sus compañeros de calle), de 36 años, tenía por hogar el cajero de una entidad bancaria ubicada en una ciudad del Mediterráneo. Un poco antes de que abrieran, recogía sus cosas y limpiaba el pequeño espacio donde se echaba a descansar. Con suerte, desayunaba gratis gracias a la solidaridad de los vecinos del barrio. Salía a buscarse la vida con su modesto equipaje, una maleta rota que encontró en un contenedor y unas bolsas llenas de no se sabe qué.

 

El Letrado de la Tinaja salió hace unos años de una clínica de desintoxicación por los problemas de alcoholismo que tuvo durante su estancia en la calle y, en la actualidad,está recuperado. Aunque no tuvo una vida fácil, recuerda esos largos años como los peores de su vida: “Lo más duro de estar en calle es la pérdida de autoestima y los vínculos afectivos”. Se sintió,en el mejor de los casos, invisible ante los ojos del resto de la sociedad: “Más que desprecio, es indiferencia. La gente no se para a mirarte porque removería sus conciencias, no quieren ver ni pensar en más problemas de los que ya tienen".

 

Quedamos por la noche cerca de la Plaza y desde allí iniciamos nuestro paseo en dirección a la Estación.

 

 

 

PREGUNTA: Después de algunos años sin venir a Alcázar de San Juan parece que visitaras un lugar que no conoces. ¿Qué es lo que te llama la atención?

 

R. Intento recuperar las vivencias que tuve aquí hasta los dieciocho años. Intento renovar sentimientos e ideas y descubrir. En ningún otro lugar podría hacerlo, cómo era y cómo quiero llegar a ser. Mi pueblo me parece el mejor del mundo.

 

 

P. ¿Cuánto tiempo estuviste viviendo en la calle? ¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a ello?

 

R.Alrededor de cinco años. Antes de aquello, tenía todo lo necesario para vivir. Fui el hermano pequeño de una familia numerosa, buen estudiante y terminé mi carrera. Al finalizar mis estudios tuve enormes dificultades para acceder al mercado laboral. Empecé a estar deprimido yperdí el autoestima, me metí en un bucle del que se me hacía imposible salir. Me aislé del mundo, sentía mucha desolación y sufrí una gran desconexión social. Me refugié en el alcohol y eso terminó de marginarme, me separé de mi familia y mis amigos. Nadie quería saber de mí porque me había convertido en una persona egoísta y sin valores. Así que acabé en la calle, completamente solo.

 

 

P. Cuando vivías en la calle, ¿cómo te sentías?¿Te hubiera gustado salir antes de ese tipo de vida?

 

R.Seguro que no era feliz. Estaba enfadado con el mundo.Al principio estaba medio bien, no tenía a nadie detrás que me dijera lo que estaba bien y lo que estaba mal, era libre de hacer lo que quisiera. Pero después me di cuenta deque podía ser incluso más libre, con una vida fuera totalmente normalizada. A veces, me imaginaba a mí mismo duchado, afeitado y vestido como una persona que acude a su trabajo o queda con sus amigos y la idea me gustaba, pero me sentía incapaz de salir de la espiral.

 

 

P. ¿Cómo fue tu primera noche en la calle?

 

R. La noche es lo peor, dormir no es seguro, los ataques, golpes y orines son habituales. La primera noche fue una mezcla de libertad y miedo. Recuerdo que solo tenía el dinero justo para comprar un cartón de vino. Con eso esperaba aguantar la noche. Tenía frío, y no era muy  consciente de que estaba en la soledad de la calle. En el fondo, mi interior me decía que no servía para nada.

 

 

P. ¿Cómo se vive en la calle? ¿Crees que te daba todo lo necesario para vivir?

 

R.Mal, realmente mal. Mi alimentación era muy deficiente, pasaba hambre casi a diario. Ejercía la mendicidad para conseguir algo de dinero. Al principio, apenas dormía por las noches, estaba siempre alerta y me desvelaba al mínimo ruido. Además, los cartones no eran el mejor colchón y, aunque conseguía alguna manta, siempre tenía miedo y frío. Todo eso me iba produciendo poco a poco un gran deterioro físico y mental. La calle te acerca a la muerte.

 

 

P. Durante nuestro paseo, ya pasada media noche, hemos visto a dos personas "sin techo" que dormían envueltos en cartones. ¿Cuál ha sido tu primer pensamiento? ¿Qué les dirías?

 

R.Los veo y me veo a mí mismo. Detrás de cada persona sin hogar se esconde una historia trágica y triste, no se termina en la calle porque sí. No siento compasión porque no quería que la sintieran por mí, pero sí indignación e impotencia porque es muy difícil poder ayudarles. Acabar en la calle es consecuencia de un proceso muy largo, y no menos largo es salir de ese pozo sin fondo. Si me los cruzara de día, charlaría con ellos, les escucharía y les contaría retazos de mi historia para que no perdieran la esperanza. Cuando uno está solo en la calle, lo que más agradece es el afecto de la gente, que les escuches.

 

 

P. Acabo de leer que la Policía de un pueblo en Galicia, ha multado a dos ‘sin hogar’ por infringir las normas de convivencia. ¿Cuál es tu opinión?

 

R.Me parece bien. Las normas son las mismas para todos, sin excepción. Si estaban borrachos y se pusieron a orinar y defecar en la calle, increpando a todo el que pasaba por ahí, es justo que les multen. Da lo mismo que sea una persona sin hogaro un joven con altos ingresos. La ley debe ser la misma para todos, sin distinciones de ningún tipo.

 

 

P. ¿Cómo es la ciudad para una persona con estudios superiores que duerme en un cajero de un banco o en cualquier otro sitio donde pueda guarecerse?

 

R.La primera reacción es de rechazo. Enseguida eres sospechoso y te miran con desconfianza. La sociedad no está sensibilizada con las situaciones de exclusión social, desconocen esta realidad, por eso se alejan en vez de acercarse. Pero también encontramos mucha gente solidaria que te da comida, mantas o conversación. No obstante, hay bastante prejuicio social, fruto de la ignorancia, de no saber qué hay más allá del típico ‘sin hogar’ sucio que está tirado entre cartones. Ahí está la clave. Vivir en la calle es realmente duro, sobre todo por las noches, estás con un ojo abierto y otro cerrado porque tienes miedo a las agresiones. El peligro es evidente. Incluso entre compañeros de calle hay trifulcas, yo he presenciado peleas por un simple cartón de vino. Es pura supervivencia.

 

 

P. En el preámbulo, me has comentado que las noches que estabas lúcido, leías algunas páginas de El Quijote y de las Soledades de Góngora. 

 

R. No hay manchego que se precie de no haber tenido El Quijote alguna vez entre sus manos. El Quijote es una aventura que me hace revivir la imaginación. Lo leía y lo sigo leyendo para saber que no estoy solo, para sentir nuevas emociones y tratar de comprender mejor algunas de las inquietudes del ser humano.Góngora vertió lo más íntimo de su sensibilidad. Su elogio de la vida rústica como menosprecio de la Corte me hacía sentirme identificado. Ambos genios me han sido de gran ayuda. Recomiendo su lectura, incluso diría más, los médicos deberían recetarlos para la cura de ciertos males.

 

 

P. Un sin techo ha logrado una plaza para estudiar en la Universidad de Cambridge.  ¿Estás intentando  seguir su camino?

 

R.Después de aquellos años deambulando por las calles, empecé a recibir asistencia social, médica y psicológica que me empujaba, poco a poco, a salir de este mundo. Me ayudaron a encontrar pequeños empleos temporales, trabajaba de cualquier cosa y empecé a conseguir mis primeros ahorros. Así estuve unos años hasta que llegó un momento en el que tenía dinero no sólo para vivir sino también para estudiar. Completé un Máster y aumenté mi nivel de inglés. También me motivó mi pasión por la lectura, cultivada en los libros que recogía en bibliotecas y tiendas de las ONG.A día de hoy, me sigo formando e incluso he empezado a escribir un libro. También tengo un proyecto social en mente que espero llevar a cabo a corto plazo.

 

 

P. No resulta fácil que la sociedad entienda que lo que las personas "sin techo" reclaman son las mismas cosas que el resto de la población.

 

R. Efectivamente, es muy fácil. Pero hay mucho desconocimiento y poca concienciación. Las personas sin hogar necesitan cariño, atención, respeto, que se les escuche y algunas oportunidades. Nada diferente a lo que pediría cualquier persona.

 

 

P. ¿Cómo percibías las miradas de las personas que pasaban a tu lado?¿Cuáles de ellas te causaban más dolor?

 

R.Algunos te dan una limosna y se van a casa tan tranquilos. Otros, sin embargo, se preocupan por darte comida,ánimos y calor humano. Hay gente que utiliza la caridad como medio para limpiar su conciencia. Esos son los que más daño hacen, porque realmente no les importas nada y eso hace que nos hundamos más.

 

 

P. ¿Cuándo te das cuenta que el drama que llevabas encima y la situación en la que te encontrabas?

 

R. Un día que llovía a cántaros se me acercó una trabajadora social.Estuvimos hablando largo y tendido sobre mi situación y me contó algunos casos de personas con las que había trabajado que habían logrado salir de la calle. Me venía a ver cada dos o tres días y me ofrecía información y asesoramiento. Entonces sentí que quería volver a ser lo que fui, apenas tenía fuerzas pero me dejé ayudar por fin. Me convencieron para entrar en un centro de desintoxicación y, a partir de ahí, comencé la remontada.También me apoyé en la red de asistencia social, conté con la ayuda de un equipo de médicos, psicólogos y trabajadores sociales que me dieron un gran empujón. Muy despacio, pero con paso firme,encontré el camino de regreso a la inclusión social. Jamás podré agradecer a los profesionales lo que hicieron por mí y, por supuesto, a los desconocidos que me ayudaron en mis tiempos de calle.

 

 

P. Me gustaría que me hablaras de nuestro pueblo, de tus recuerdos, en tus tristes noches pensando en tus orígenes y preguntándote qué hacías allí. ¿En qué medida esta terapia contribuyó de manera notable a salir del túnel?

 

R. Ninguna noche, sin excepción, pude alejar de mi mente la calle Castelar, la Plaza Santa María, la ciudad deportiva, Cervantes, los amigos que tantas veces se habían ofrecido a ayudarme. Pero fui yo el que salió huyendo y el resentimiento volcado en mi persona me fue, poco a poco, destruyendo y debilitando. Alcázar de San Juan fue un importante revulsivo, no podía perder lo que tanto me enseñó y a quien tanto le debo. Ahora vuelvo cuantas veces puedo y lo primero que hago al bajar del tren es leer el cartel anunciador de la estación y darle las gracias.

 

 

P. ¿Qué hacen las autoridades para paliar estacausa social? ¿En base a tu experiencia qué medidas recomendarías?

 

R.Es fundamental realizar campañas de sensibilización hacia los colectivos en riesgo de exclusión social, ya que existe mucho desconocimiento. Conocer la realidad de las personas sin hogar puede ayudar a que la sociedad muestre más empatía y calidez hacia ellos. También es importante que se invierta en recursos sociales, ya que no son suficientes. Yo intento aportar mi granito de arena, procuro asistir con cierta frecuencia a un centro de personas sin hogar para dar charlas motivacionales. Lo importante es que nunca pierdan la fe y que no dejen de creer en ellos mismos.

 

 

P.  Te veo con apetito y fuerza suficiente para comerte el mundo y estás lanzado de lleno para convertirte en un emprendedor con éxito. ¿Piensas fijar definitivamente tu residencia en Alcázar de San Juan y contribuir al desarrollo económico de la ciudad?

 

R. Ahora no puedo avanzarte el proyecto, que tendrá carácter social, pero te adelanto que estoy seleccionado por una fundación que apoya ideas innovadoras. Tengo las ganas suficientes de recuperar el tiempo perdido, me veo muy capaz de poner en marcha una empresa que aportará puestos de trabajo y originalidad y que llevará un nombre muy manchego. Contaré con un equipo de jóvenes talentos alcazareños de muy alta calidad y con mentalidad de adaptación a los cambios socioculturales y demográficos actuales y futuros.

 

 

P. Por último "Letrado de la Tinaja", felicitándote y deseándote mucha suerte, ¿qué es lo que te hace ahora ser feliz?

 

R. Quiero dar las gracias de una manera especial a todas las personas que me han ayudado. Mi mirada de dolor que pedía a gritos ayuda ha desaparecido. Mi compañera y mis proyectos para mi pueblo. Ellos son la mayor motivación de mi vida.

 

 

A la hora de transcribir esta entrevista, no dejo de preguntarme ¿Realmente me encontré en la Castelar para hacerle una entrevista a "El Letrado de la Tinaja", o residía en la mala conciencia de todos nosotros, que proyectamos sobre las calles por las que paseamos porque nos sabemos responsables de una sociedad que excluye de la misma  a alguno de los suyos?.

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