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Antonio Leal Giménez
Martes, 8 de mayo de 2018
ENCUENTROS EN LA CASTELAR

Hoy, con José Corredor- Matheos (Hijo Predilecto de Alcázar de San Juan y de Castilla La Mancha, escritor y traductor)

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Por Antonio Leal Giménez

José Corredor-Matheos. [Img #51120]Alcázar de San Juan, 1929. Licenciado en Derecho, que no ha ejercido. Ha sido director de los Suplementos de la Enciclopedia Espasa y el Gran Larousse Català, crítico de arte de las revistas “Destino y “Triunfo” y jefe de redacción de “Cuadernos de Arquitectura y Urbanismo”. Ha publicado, entre otros libros de versos, los titulados: Poesía 1951-1975 (1981), Poesía 1970-1994 (2000), El don de la ignorancia (2004), Un pez que va por el jardín (2007), Desolación y vuelo. Poesía reunida (2011) y Sin ruido (2013). En 2016 ha aparecido Corredor de fondo. Memorias. Es autor también de más de cincuenta libros sobre arte contemporáneo, cerámica popular, arquitectura, diseño industrial e historia del juguete. Ha sido fundador y primer presidente de la Asociación Catalana de Críticos de Arte y presidente de la Asociación Colegial de Escritores en Cataluña.

 

 

Premio Boscán de Poesía 1961, Premio Nacional de Traducción (1984), Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat de Cataluña 1993, Premio Nacional de Poesía (2005) y Premio Ciudad de Barcelona de Literatura en Lengua Castellana 2007. Es académico C. de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Honor de la Acadèmia de Belles Arts de Sant Jordi y de número de la Academia Internacional de Cerámica. Hijo Predilecto de Alcázar de San Juan y de Castilla-La Mancha, Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña y Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona.

 

 

Hoy pasearemos por nuestro pueblo, respirando profundamente, tratando de que la poesía no anule nuestra inmersión en la cotidianeidad y sintiendo que la expresión de la belleza que circula a nuestro alrededor mediante su lenguaje, permanezca inagotada

 

 

 

PREGUNTA: Hablando de temática, ¿qué influencia ha ejercido Alcázar de San Juan en tu obra?, ¿Te sientes discípulo, en cierto sentido, de tu ciudad natal?

 

 RESPUESTA: Alcázar estás presente siempre en mí. Salí con siete años, edad en que, para Freud, está ya formada la personalidad. Volví algunas veces en los cuarenta y primeros cincuenta, y desde la segunda mitad de esa década, con mucha frecuencia. Trabajaba en la Editorial Espasa-Calpe e iba mucho a Madrid, para hablar con la Dirección y revisar lo que dirigía en los Talleres. Y el fin de semana iba a Alcázar. Desde hace varias décadas suelo ir tres veces al año, y a veces más. Tengo, por lo menos, dos citas ineludibles, con los niños y profesores de la Escuela Jardín de Arena, y para la Feria. Y luego siempre hay alguna ocasión para volver, como ahora. Momentos felices son sentarme en la Placita de Santo Domingo a leer el  periódico, con los amigos al atardecer en la plaza o paseando por la Castelar, como ahora. Y esto está presente en mi poesía, reviviéndolo como algo presente.

 

 

P. ¿Qué hace un poeta para alimentarse todos los días de tanta inspiración? ¿Escribir poesía es creatividad o es el resultado del trabajo? Existe "posesión" en el poeta en la concepción o en el desarrollo del poema? ¿Escribes solo cuando tienes necesidad de hacerlo?

 

R. La poesía es, ha de ser, creativa; sino es otra cosa: un texto que puede ser interesante, que impresione, pero no poesía. El poeta nace, pero también, además, se hace. Muchos dicen que no se puede hablar de inspiración. Digámoslo como queramos, pero en el momento de la creación el poeta se sitúa fuera del espacio y el tiempo. “Yo estoy en alguna otra parte” escribió Franz Kafka. Es como si se hubiera detenido el tiempo. La poesía se tiene que hacer por necesidad, obedeciendo una voz interior. Empiezas y no sabes cómo va a continuar ni cómo va a acabar.

 

 

P. Para el poeta auténtico y verdadero, ¿Es la poesía una escritura que viene de lo más profundo del corazón y del espíritu?  ¿De la más profunda experiencia vivida y leída? ¿Es belleza o también verdad?

R. La respuesta al principio de tu pregunta creo que la he anticipado ya. En cuanto a la experiencia no se trata de dar la experiencia en crudo, explicándola. La experiencia cuenta como ya como esencia, algo muy profundo y muy íntimo. Y no creo que sea sólo belleza, porque es algo más profundo.

 

 

P. ¿Se es poeta a lo largo de toda la vida?  ¿Percibe-siente- el poeta el acontecer como el resto de los humanos? ¿Constituye la poesía la más pura de las actividades humanas, ya que el lenguaje guarda relación directa, sin intermediarios, con los pensamientos?

 

R. Se es poeta cuando la poesía quiere. Cuando se digna venir a ti, cuando tienes cosas que decir, que te salen de muy dentro. No cuando quieres. No es un acto de voluntad, sino de obediencia, de obediencia a esa voz interior. Hay actitudes y acciones humanas más puras que la mayoría de la poesía, y ésta alcanza su punto culminante cuando surge con un sentido de trascendencia.

 

 

P. ¿La poesía ha de tener una componente ética? ¿Está el oído humano-vulgar-, si puede resistir, la excelsitud de la belleza como la expresa la poesía? ¿Representa la única manifestación de divinidad que es capaz el ser humano? ¿Está sometida a las reglas de la lógica?

 

R. Creo que la poesía, todo arte, es ética y estética. Pero es muy difícil hablar de este punto, porque debería extenderme mucho. Creo que todo ser humano es capaz de percibirlo, si se deja  que algo dentro de él vea. Porque muchos se cierran. Y aclararé algo que me parece importante: se dice que no interesa la poesía, pero he podido comprobar que personas que piensan así, cuando la oyen, la sienten y  les gusta. Porque la poesía nació para ser cantada y oída. Alcanzar a reflejar la aspiración a lo Absoluto, lo trascendente,  Lo de alcanzar lo que se llama divinidad, lo Absoluto, debería ser el verdadero objetivo. El poeta español que ha llegado más lejos en este sentido fue, es, San Juan de  la Cruz. En  cuanto a la lógica no cuenta para nada. La poesía es enemiga de la lógica. Los mismos descubrimientos científicos surgen tras una maduración interior que se manifiesta por sorpresa en un momento no determinado.

 

 

P. ¿Se concibe el poema de una vez y luego se va desarrollando, o lo vas haciendo a medida que se reflexiona?¿Un poema agota su efecto con una lectura o sigue diciéndonos algo en cada nueva lectura? ¿Qué importancia tiene la métrica a la hora de expresar el pensamiento poético?

 

R. En mi caso, y creo que en general, lo esencial nace en el primer momento de la creación, y puede desarrollarse, y en mi caso, casi siempre suprimiendo. Y no de acuerdo con lo que pienso, por reflexión. La métrica cumple un papel, porque no te tiene, ni se tiene, que forzar. Surge si no la tuvieras en cuenta.

 

 

P. La publicación de un nuevo poemario ¿supone para ti, incertidumbre, ansiedad, temor...? Lo percibías ya en tus primeros poemas, escritos cuando tenías quince años y que se parecen a los de los últimos treinta años?

 

R. No supone temor, ni ansiedad. Has de sentirte libre y estar atento a esa voz. Y sin no sale no preocuparte. Antonio Machado dijo -cito de memoria- que el poeta es el que menos se ha de sentir obligado a escribir versos. Así lo he percibido desde mi adolescencia. Y, efectivamente, mis primeros poemas se parecen, en cierto sentido y cierta medida, a los que ahora.

 

 

P. Uno de los componentes más valorados en tus poemas es la adecuada utilización del silencio. ¿No hay poesía si no aparece el silencio? ¿La poesía, es inseparable de la música, una música interna, que a su vez es inseparable del verso?

 

R. La poesía ha de ser algo parecido al silencio. Se ha escrito mucho sobre esto, y lo he ido sintiendo con claridad. Y, por supuesto es inseparable de la música, en la que el silencio es más apreciable aún que en la poesía.

 

 

P. Durante mucho tiempo has vivido al margen del mundillo poético, inmerso en la crítica de arte. ¿Te ha perjudicado como poeta o te ha permitido mantener una cierta independencia?

 

R. Siento mucho pudor ante la poesía, porque es fruto del silencio que nace con la soledad. Y el mundillo de la poesía no me ha atraído. Lo que me gusta es hablar con los poetas uno a uno. En el arte soy espectador. En mis Memorias lo explico. A mi poesía creo que le ha beneficiado, porque se ha configurando con mayor libertad, pero a mi reconocimiento me ha perjudicado, hasta que me dieron el Premio Nacional. Creo que un poeta, cualquier creador no puede saber el valor de lo que hace. Carece de perspectiva. Hay momentos en que te haces muchas ilusiones, porque el ego está, aunque no hay que alimentarlo. Pero lo que puede valer lo que haces no lo puedes saber. Eliot dijo que en algunos momentos todo poeta piensa que ha estado perdiendo el tiempo.

 

 

P. El arte y la poesía comparten muchas cosas comunes. Habiéndote dedicado a la crítica del arte y escrito numerosas obras al respecto, ¿por qué en tu poesía apenas aparezcan vinculadas ambas? ¿Tú relación con el mundo del arte ha sido fundamental para tu poesía?

 

R. Creo que sí se puede apreciar. Tengo muchos poemas dedicados a la obra de pintores que me interesan especialmente. El arte me haservido para entender las artes en general y, por lo tanto, la poesía.

 

 

P. ¿Por qué te interesa tanto la poesía de Extremo Oriente? ¿Se puede innovar en la poesía (forma y fondo) o estamos condenados a recurrir a los modelos del pasado?

 

R. Como he comentado muchas veces, la poesía de Extremo Oriente me interesa mucho porque la espiritualidad que la alienta. De Oriente, sobre todo del budismo zen, me atrae la esencialidad, la pureza, la profundidad expresada con pocas y necesarias palabras. En Occidente, Juan Ramón Jiménez, Williams Carlos Williams, Pierre Jean Jouve y algunos otros van por la misma senda. No estamos condenados a seguir ejemplos del pasado. Los modelos del pasado interesan por su fondo, que es algo permanente, eterno entre comillas, porque el ser humano es, en el fondo, el mismo, pero en las capas más externas quedarán reflejadas, sin que lo pretendas, tu presente.

 

 

P. Para César Vallejo, la poesía no se puede traducir ya que es tono y el tono queda inamovible en palabras del idioma original. ¿Podríamos hablar mejor de “recreación” o de "interpretación en ese ir más allá de las palabras para alcanzar el sentido? ¿Hay que ser poeta para poder traducir poesía? la traducción de poesía requiere tener voluntad de hacer poesía?

 

R. La traducción es algo muy difícil, pero creo que en muchos casos se puede conseguir. Se trata, realmente, de una recreación, no de una interpretación. Probablemente es mejor que el traductor sea poeta o, por lo menos, que ea culto y sienta mucho la poesía. Y es necesario que, en cierta medida, se tenga que hacer poesía. No la tuya, del traductor, porque lo primero es conservar los valores del original.

 

 

P. La vida sucede todo tan rápido, que en el final de nuestros días pensamos tanto en aquello que no hicimos, que es sólo un soplo, un instante que sucede en un santiamén, que luego deseamos ya sin fuerzas, haber hecho tantas cosas. ¿Reflexionas y escribes sobre ello, ahora que tienes un poco más de tiempo por delante?

 

R. No creo que la poesía sea un rebuscar en la memoria del pasado. Sólo el presente existe y el pasado que percibes forma parte del presente. Por lo tanto no se trata de reflexionar, que es proceso racional. Personalmente procuro y creo vivir el presente, y el pasado lo siento como algo vivo. No soy nostálgico o sólo en algunos momentos.

 

 

P. "Cualquiera tiempo pasado, fue mejor", de las Coplas de Jorge Manrique; el lamento de Shakespeare al advertir que "malgasté mi tiempo y ahora el tiempo me malgasta a mi"; o la sabia conclusión alcanzada por Camilo José Cela de que "a siete años de un suceso, el suceso ya es otro". Una persona como tú que ha vivido mucho, ha viajado mucho y ha leído mucho, ¿Cuál es tu experiencia, es decir, cómo has vivido y sentido el paso del tiempo? ¿Cómo vives el presente sin desesperarte?

 

R. Creo que respuesta a tu pregunta anterior adelanto algo sobre la que haces ahora. El presente no me desespera en absoluto. Soy moderadamente apocalíptico y acepto que vamos al abismo. Pero como no lo puedes remediar hay que aceptarlo todo y eso ya nos salva. El paso del tiempo, por lo tanto lo acepto. Además, a la larga soy totalmente optimista. Vivimos el fin de una visión del mundo, de una civilización.

 

 

P. En este largo paseo que llevamos caminando por las calles de nuestro querido pueblo, ¿En algún momento has sentido el deseo de escribir algún verso que pueda servir de despedida?

 

R. No pienso en despedidas. Espero tener muchas ocasiones para pasear por las calles y plazas de nuestro pueblo, que siempre está presente en mí. Muchas gracias, querido Antonio.

 

 

 

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