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Gloria, Paloma y Virginia
Viernes, 6 de julio de 2018

Un relato veraz de la Orden de los Sanchos

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Por Gloria, Paloma y Virginia

Recientemente, en el Canal Mancha Centro tv apareció una noticia acerca de un Homenaje a Sancho celebrado en La Platera (ubicada en Alcázar de San Juan) por parte de la asociación cultural El Ateneo. La narración periodística estaba basada fundamentalmente en el testimonio de Luis Ángel Ajenjo, presidente de dicha asociación. Pueden verla en este enlace. https://www.youtube.com/watch?v=RJHLEPL5KX4&feature=youtu.be



Pues bien. Escribimos estas palabras porque el relato carece de rigurosidad (en el sentido de la quinta acepción que la RAE establece para el término: Exacto, preciso, minucioso) y mucho menos de veracidad (según la RAE: de veraz, que dice, usa o profesa siempre la verdad)



En ningún momento se menciona a Fructuoso López Parra ni a Consuelo Vaquero Racionero, dueños de La Platera, finca en la que se encuentra la silla de piedra que aparece en la imagen y que fue construida, entre otros, por las manos de los hijos de la pareja. Pero algo más importante si cabe es que uno de los impulsores de la Orden de los Sanchos, mencionada en la noticia con bastante detalle y que tiene un significado muy especial, fue precisamente Fructuoso López Parra, quien fue secretario de la misma y quien, la mayor parte de las veces, se ocupó de su funcionamiento. Él y su familia vivían durante largas temporadas en La Platera, donde recibían a las visitas que llegaban de todos los países del mundo, para conocer la Orden de los Sanchos, formar parte de ella y recibir la carta de la Amistad en lo alto de la silla de piedra vestidos con los trajes típicos de la zona. Fructuoso guardaba también los libros con dedicatorias de los personajes más diversos.

 


La omisión de datos tan significativos en un relato que sí menciona nombres que formaron parte de la orden o requisitos para formar parte de ella es, cuanto menos, curiosa. Es cierto que a veces la falta de rigor o las equivocaciones pueden producirse por acudir a una fuente equivocada, o por desconocimiento, o por falta de tiempo o medios para la construcción de la historia. La censura, en cambio, suele tener más que ver con mala intención.



En este caso, sabemos que el presidente de El Ateneo llamó por teléfono a varios hijos de Fructuoso López Parra y Consuelo Vaquero Racionero, para saber quiénes son los propietarios actuales de La Platera y poder llevar a cabo su interés: la celebración de un homenaje a Sancho. Es decir, tuvo contacto con las fuentes adecuadas, pero no las empleó correctamente. En el caso de la periodista que conduce el relato, no sabemos si es quien a la vez lo redacta y desconocemos en qué basó su información.



Quienes escribimos este texto somos nietas de Fructuoso López Parra y Consuelo Vaquero Racionero. Fuimos testigos de muchas de las visitas anteriormente mencionadas y muchas veces nos ocupamos de acercar la bota de vino a la silla de piedra para el trago con el que solía concluir la ceremonia. Es decir: hablamos desde el rigor y la veracidad –sin excluir el sentimiento.
 

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