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Antonio Leal Giménez
Viernes, 31 de agosto de 2018
ENCUENTROS EN LA CASTELAR

Hoy, con Rosa Melchor Quiralte (Alcaldesa de Alcázar de San Juan)

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Por Antonio Leal

Mantenemos hoy nuestro «Encuentro en la Castelar» con Rosa Melchor, alcaldesa de Alcázar de San Juan, persona cercana, trabajadora, honesta, respetuosa e inteligente, que desde sus primeros años de vida entendió lo que significaba vivir lejos del pueblo que ama y que desde hace años, con su quehacer y entusiasmo, tiene el propósito de conseguir que Alcázar de San Juan sea un referente, aún más importante, en nuestra Comunidad de Castilla la Mancha. Nos gustaría que todos los vecinos la conozcan un poco mejor a través de este «Encuentro» y que los cientos de alcazareños que estamos desplazados y que después de muchos años de ausencia, continuamos teniendo por nuestros orígenes la misma pasión que entonces, la conozcamos más en profundidad y la sintamos más cerca. Sentados en un banco de la Plaza de España, junto a la escultura que el leonés Marino Amaya hizo de Don Quijote y Sancho Panza sobre sus cabalgaduras (cuya presencia data hace 47 años) y con el majestuoso edificio del Ayuntamiento que preside enfrente, comenzamos nuestra conversación, de alguna manera al ritmo que marca el reloj de la plaza (instalado en la fachada principal en 1897).

 

 

PREGUNTA. ¿Ha vivido siempre en Alcázar de San Juan? Si pudiera hacer regresar el tiempo ¿A qué momento de su vida volvería? En la actualidad ¿Vive como desea o las circunstancias le obligan?  
RESPUESTA. No siempre he vivido en Alcázar de San Juan. Hasta los 13 años estuve en Valencia porque mi padre es valenciano y mi familia trabajaba allí. Pero venía a Alcázar tres o cuatro meses al año, en verano y en Navidad. Mi madre era alcazareña y toda su familia estaba aquí. Ya entonces me encantaba esta ciudad, porque conocías a los vecinos y salía a la calle con libertad, muy diferente de Valencia.
    No me quejo de ninguna etapa de mi vida, todas tienen su encanto pero, sin duda, volvería a la infancia.
    Creo que para vivir como uno desea no hay que pensar que las circunstancias te obligan; intento hacerlo al revés, disfruto de todo lo que hago y así forma parte de todo lo que deseo.



P. Cuando era pequeña, ¿Pensaba ya en ser alcaldesa? ¿Su vocación ha sido siempre la política? Usted tiene imagen de ser una mujer muy enérgica y positiva ¿Cómo mantiene una posición optimista en la vida? ¿Piensa usted que los líderes nacen o se hacen?
R. Nunca pensé en ser alcaldesa. Si bien es cierto que en mi entorno familiar me decían que tenía dotes de mando; de niña ya despuntaba como defensora de causas justas, pero nunca me planteé lo de la Alcaldía.
    Vocación política sí. A los 16 años entré en  Juventudes Socialistas porque me di cuenta que las personas que no teníamos un apellido ilustre o una posición económica holgada no teníamos las mismas ventajas, ni derechos. Entendí que la política era la forma de cambiar el mundo.
    Tengo una visión optimista de la vida y la mantengo viviendo día a día e intentando disfrutar de lo que hago.
    Los líderes, ¿nacen o se hacen?... En cierta medida hay que tener unas cualidades innatas para ejercer cualquier tipo de responsabilidad o liderazgo. A partir de ahí, hay que desarrollarlo trabajando, por supuesto. No todo el mundo que tiene cualidades de líder llega a serlo, porque en la vida escogemos aquello con lo que nos sentimos más cómodos.


    
P. Aprender a aprender, tomar decisiones y minimizar la carga emocional son algunos de los beneficios que Cervantes, a través de El Quijote, trata de enseñarnos. En su mundo nada de lo que parece ser es. ¿Le ha inspirado las andanzas de Don Quijote en alguna ocasión? Su lectura, ¿Le ha servido para cambiar algunos aspectos en su manera de pensar? ¿Cuál es el principal atributo que destacaría de este personaje?
R. No comparto que en mi mundo nada de lo que parece ser es, al contrario. La política municipal es una radiografía real de lo que demanda la sociedad, es una buena escuela de vida. En cuanto a la inspiración de El Quijote, creo que todos los seres humanos tenemos algo de Quijote y algo de Sancho. Son como el ying y el yang, Sancho es la parte más terrena, más emocional y Don Quijote la parte espiritual e intelectual. Los dos personajes cervantinos creo que en realidad son dos partes de una misma persona, dividida en estos dos aspectos.

    Estoy convencida que todo el que lee El Quijote le cambia la vida en algún aspecto, siempre hay algo que aprender. Es difícil leerlo y que no te haga reflexionar. Si en algo ha podido influirme es en su sentido de la justicia, en esa defensa de causas nobles que también comparto y que me impulsó a entrar en política.
    Además del sentido de la justicia, destacaría en El Quijote su valentía. Nunca se rinde, nunca da nada por perdido.



P. Don Quijote nos deja como enseñanza la importancia de tener sueños, aunque parezcan imposibles o nos tachen de locos. ¿Sueña usted habitualmente? ¿Cuál es su sueño respecto a nuestra ciudad? ¿Hay algún otro magisterio que le haya dejado Don Quijote?
R. Para estar en política hay que tener sueños o no aportas nada. Dependiendo de la responsabilidad que tengas es posible realizar unos sí y otros no.

    Mi sueño es que Alcázar sea una ciudad amable para vivir, interesante para invertir y atractiva para visitar. Creo que lo estamos consiguiendo gracias a que hemos recuperado el dinamismo que siempre ha tenido Alcázar y, por supuesto, gracias a vecinas y vecinos que se sienten muy identificados con su ciudad.
Creo que todos los principios que nos traslada El Quijote son muy importantes. Nunca está de más releerlo. Pero, sobre todo, destacaría su defensa de las personas más vulnerables de la sociedad.



P. Los expertos dicen que la sonrisa es un elemento clave para disfrutar de una vida saludable. ¿Sonríe usted al despertar todos los días? Y por otro lado ¿Cuál ha sido el acontecimiento de su vida del que se ha sentido más orgullosa?
R. Sonrío siempre al despertarme, siempre me despierto contenta, con buen ánimo. La sonrisa es fundamental para encarar la vida. Es curioso, pero uno de los primeros trabajos que hice cuando estudiaba 1º de BUP se basaba en la importancia de la sonrisa en las relaciones humanas.

    Puede parecer una tontería, pero de lo que más orgullosa estoy es de haber sido capaz de dejar de fumar. Aparte de esto, ser la primera mujer alcaldesa de la historia de la democracia en Alcázar es todo un orgullo, no por mí, sino como representación de mi género, como símbolo de que por fin en Alcázar esté una mujer al frente del Gobierno.
    


P. ¿Valoramos los alcazareños nuestra rica historia? Si tuviera que destacar un lugar nuestro con historia ¿Cuál sería? ¿Cuáles son las calles por las que le gusta pasear y qué espera encontrar en ellas? ¿Ve usted el vaso medio lleno o medio vacío?
R. Creo sinceramente que los alcazareños sabemos valorar nuestra historia y nuestra identidad, porque tenemos un fuerte sentimiento de «Patria Chica» y nos sentimos orgullosos de ser de Alcázar. Tenemos a gala ser de esta ciudad y la historia que nos ha traído hasta donde estamos.

    Me gusta tanto Alcázar que no sabría escoger un solo lugar con historia. Pero si tengo que escoger uno me decantaría por el Barrio de Santa María, porque es una de las zonas más representativas de la ciudad, donde está gran parte de su origen. No me quiero dejar fuera tampoco la estación de ferrocarril, porque es el lugar más importante de nuestra historia más contemporánea, ya que el tren permitió crecer a esta ciudad económica, política y socialmente. Significó una importante apertura en todos los sentidos, también en la lucha por los derechos laborales y el sentimiento de clase, ya que los primeros sindicatos que hubo en Alcázar llegaron de manos del proletariado ferroviario.

    En cuanto a las calles, me gusta mucho pasear por las calles de mi ciudad, desde que era adolescente. Más que pasear me gusta «perderme», caminar sin destino ni rumbo fijo. Cuando era más joven siempre esperaba encontrarme con cosas nuevas.  Ahora, lo sigo haciendo con mi mascota Luna, salimos a pasear sin rumbo fijo, pero ya no busco cosas sorprendentes, ahora me voy fijando en qué estado se encuentran las calles, los bancos, las aceras… debido a mi responsabilidad es inevitable. Igual que los ciudadanos y ciudadanas tienen la aplicación ‘Línea Verde’ para informarnos de aquellas cosas que necesitan repararse en la ciudad, yo hago lo propio y se lo traslado a mi concejal con la ‘Línea Rosa’ de la alcaldesa.

    ¿El vaso? Medio Lleno siempre y con posibilidades de llenarlo entero.



P. Aparte de trabajar ¿cuáles son sus otras pasiones en la vida? Las decisiones que toma habitualmente ¿Son fruto de una profunda reflexión o previamente suele consultarlas con personas de su confianza? ¿Considera que «el fin, casi siempre, justifica los medios? ¿Después de las tinieblas espera siempre la luz?
Mi pasión son las personas, trabajar para contribuir a su bienestar. Luego me gusta el mar, leer, pintar y cocinar.

    Antes de tomar una decisión reflexiono, aunque quizá no parezca una reflexión profunda porque tengo un pensamiento muy ágil. También consulto a mi entorno más cercano antes de llevarla a término.
Nunca el fin justifica los medios, esto me parece una práctica fría y calculadora. Por muy noble que sea el objetivo no todo está justificado, no podemos olvidar que las decisiones de los políticos afectan a las personas y hay que ser humanos para tomar decisiones.

Yo espero luz siempre. Detrás de las nubes siempre está el sol escondido, aunque no lo veas, pero está.



P. ¿Pone los ojos en quién es usted, procurando conocerse a sí misma, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse? ¿En qué medida sus experiencias anteriores influenciaron su elección a dedicarse a la política? ¿Se puede mantener la objetividad en las decisiones de gobierno? ¿Qué consejo daría a los jóvenes que debutan en su carrera política?
R. Aunque pueda sonar pretencioso, creo que me conozco bastante bien.

    Mi voluntad de ayudar a la gente y mejorar sus vidas es lo que me motivó para entrar en política. Luego están las historias que escuché de mi abuela y de mi madre, sus vivencias en  tiempos difíciles y de represión. Pensé que merecía la pena trabajar para que esta historia no volviera a repetirse y que todos podamos vivir dignamente, en libertad, eligiendo nuestro destino, independientemente de nuestra ideología política, nuestras creencias religiosas o nuestro nivel económico.

    Por definición, la objetividad pura no existe. Los seres humanos siempre somos subjetivos en nuestras percepciones y las decisiones que tomamos. Otra cosa es ser justo e imparcial.
    Creo que la política, para disfrutarla, tiene que ser vocacional y tener siempre como objetivo trabajar al servicio de otros, del pueblo.


P. Se suele decir que los políticos no entienden a los ciudadanos. ¿Cuál es su opinión? Qué considera que es peor ¿Haber fallado en alguna ocasión por intentar hacer cosas, o no hacerlo por temor al fracaso? ¿Asume el error como parte de un proceso de aprendizaje? ¿Cuando deje usted de ser alcaldesa ¿De qué se arrepentirá de haber hecho, de no haber hecho o de no haber podido hacer?
R. Discrepo. Los políticos formamos parte de la ciudadanía y tenemos los mismos problemas que el resto de vecinos y vecinas, porque vivimos en la misma ciudad, en el mismo pueblo o en el mismo país; utilizamos los mismos servicios públicos y sabemos cuáles son los problemas que afectan a nuestro entorno.

    En cuanto a ¿qué es peor, si fallar por intentarlo o no hacerlo por temor a fracasar?... No hacerlo por temor al fracaso, sin duda.

    El error es una parte del aprendizaje, por supuesto, lo asumo. Otra cosa es que cuando cometo un error me enfade muchísimo conmigo misma, pero lo asumo.

    Cuando deje de ser alcaldesa podré hacer un análisis de mi responsabilidad y ver si tengo algo de lo que arrepentirme. De momento, trato de ser honesta con todo lo que hago.



P. ¿Qué es lo que más difícil le resulta en su labor de alcaldesa? ¿Qué es lo que peor lleva y lo que más le gusta? ¿Es muy complicado dirigir un Municipio como nuestro querido pueblo? ¿Se ven las cosas de forma diferente desde el sillón de alcaldesa?
R. Lo más difícil de ser alcaldesa es la burocracia. Lo más complicado de esta responsabilidad es no poder tener capacidad de previsión para organizar la vida profesional y la personal. Lo mejor es el contacto y la comunicación cotidiana con la gente, de manera especial con los ciudadanos más pequeños.
Dirigir un pueblo como Alcázar no es fácil. Hay que tener en cuenta que es como dirigir una empresa con 350 trabajadores que ofrecen servicio a 32.000 usuarios y esto conlleva dificultad. En eso consiste la responsabilidad de ser alcaldesa que se complica aún más cuando tienes un equipo con tan sólo 9 concejales, que cuesta mucho más llegar a todo.

    Claro que se ven las cosas de forma diferente siendo alcaldesa que como concejala, o como parlamentaria regional, cada responsabilidad te da una perspectiva diferente. Lo que creo que conseguí desde el primer momento es tener una visión integral y global de los problemas y necesidades de la ciudad.

 


P. Es usted joven y tiene una amplia experiencia en política. Supongo que su intención es seguir trabajando como alcaldesa para ser reelegida en las próximas elecciones municipales. ¿Se ve trabajando en la política más allá del nivel local, dentro de una política regional o nacional? ¿Dónde espera verse dentro de diez años?
R. Ya he estado en la política regional, tuve el privilegio y la oportunidad de ser parlamentaria regional de mi tierra. No tengo contemplado nada respecto a estar en política regional o nacional después de ser alcaldesa porque, para mí, el máximo premio es ser alcaldesa de mi pueblo. Dentro de diez años espero seguir viviendo en Alcázar de San Juan.

 


P. ¿Se siente también alcaldesa de los alcazareños emigrados a otras poblaciones? ¿Los siente como paisanos a pesar de no residir allí? ¿Ha pensado alguna vez en ellos para hacerles partícipes de las vivencias de nuestro pueblo en la actualidad?
R. Yo fui una alcazareña ausente durante toda mi infancia y parte de la adolescencia. Sé perfectamente lo que significa querer volver al pueblo y no poder. Yo lloraba muchísimo cada vez que tenía que volver a Valencia, porque quería vivir en Alcázar y venir mucho más de lo que venía. Llevaba fatal vivir en una ciudad tan grande, donde no conocía a la mayoría de la gente, ni ellos me conocían a mí, todo lo contrario que en el pueblo.

    Los alcazareños que viven fuera se sienten como lo que son, alcazareños que viven en otro lugar. Tengo amigos y familiares que viven fuera de Alcázar y siguen teniendo muy presente esta ciudad. Me parece una magnífica idea hacerles partícipes de lo que sucede en nuestro pueblo.

 


P. Son muchos los alcazareños que han buscado otras oportunidades de estudios o trabajo fuera de Alcázar ¿Cree que debería valorarse el monto intelectual de tantos vecinos emigrados por si pudieran aportar ideas, en base a su experiencia, que pudieran ser útiles? ¿Qué le parece la idea de organizar algunos encuentros que traten temas de actualidad de interés para los vecinos?
R. En Alcázar de San Juan hay tanto talento que hemos sido capaces de exportarlo y dejar mucho dentro. Si reunimos todo ese talento, el de dentro y el de fuera, estoy convencida que el intercambio de experiencias vitales y laborales contribuirá a hacer, entre todos, un gran pueblo.

    La idea de los encuentros me parece muy buena. La gente de Alcázar es muy participativa y les gusta mucho aportar ideas y aprender de otros. Desde el Ayuntamiento estamos disponibles para colaborar.

 


P. Con lo que supuso el despliegue económico y de trabajo el ferrocarril, ¿Qué están pensando para que sea el desarrollo definitivo de Alcázar y no vuelva a suceder que los hijos/as de nuestro pueblo tengan que salir fuera? ¿Cuáles son los retos que afrontan y en qué proyectos están trabajando?
R. Que los alcazareños nos movamos es inevitable, igual que a Alcázar llega gente de todas partes para vivir aquí. Nos vamos de la ciudad porque somos gente inquieta. Más que retener, lo que me gustaría es que los vecinos y vecinas pudieran de elegir si irse o quedarse porque tuvieran oportunidades en la ciudad.

    El reto más importante para la ciudad es el empleo, que está mejorando, por encima de la media provincial, regional y nacional. Esta es nuestra hoja de ruta más importante porque es lo que dará a nuestros vecinos y vecinas esa posibilidad de elegir quedarse o marcharse de la que hablaba.

    Otro gran reto, que también será generador de empleo, vuelve a mirar al ferrocarril. Hablo de la Plataforma Logística Intermodal de Transporte de Mercancías. Este proyecto hará justicia a la historia ferroviaria de Alcázar y será un importante motor de desarrollo económico para toda la comarca.

 


P. Para terminar ¿Cómo le gustaría que fuera Alcázar de San Juan dentro de veinte años y qué palabras finales, aprovechando esta entrevista, le gustaría transmitir a todos los alcazareños?
R. Espero que, dentro de 20 años, Alcázar haya  mantenido todo lo bueno que ya tiene y lo haya mejorado, siendo una ciudad integradora, sostenible, educadora, solidaria, moderna… como he dicho, todo lo que ya es pero perfectamente adaptada al siglo XXI y siempre en desarrollo.

    Estoy segura que todos mis antecesores en el cargo compartirán conmigo que es un placer poder gobernar una ciudad como la nuestra, Alcázar de San Juan, en la que existe una enorme iniciativa vecinal, en todos los ámbitos que es lo que hace posible que seamos una ciudad muy viva.

 

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