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Javier Mata (el francés)
Jueves, 18 de octubre de 2018
CRÓNICAS DESDE EL CORAZÓN DE EUROPA

La evolución, de lo simple a lo complejo

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Por Javier Mata (El francés)

Bonjour à toutes et tous! Hace 100 años, cuando se trasladaba a Estados Unidos desde Inglaterra Hugh Lofting, herido gravemente en la Primera Guerra Mundial, escribió la historia de un doctor capaz de hablar con los animales, el doctor « Doolitle », conmovido por el horrible sufrimiento de caballos y mulas en el sinsentido de la guerra.

 

Sin duda no estamos en condiciones de afirmar que las relaciones entre animales humanos y no humanos estén en su mejor momento, y sin embargo, quizás estemos en una época donde la medicina para animales no humanos, en el fondo poco diferente de la de los animales humanos, esté mas desarrollada.

 

Está ampliamente demostrado que chimpancés, orangutanes y bonobos, son capaces de comunicarse mediante gestos, ante la imposibilidad de emitir sonidos « humanos », con frases simples, aunque son incapaces de establecer estructuras gramaticales complejas. Muchos animales saben « contar », entre ellos las abejas, es decir, diferenciar conjuntos de objetos numéricamente diferentes. Y los delfines tienen una capacidad de compresión parecida a la de los primates.

 

Como especie, nuestros ancestros, se separaron genética y evolutivamente de los ancestros de chimpancés, orangutanes y bonobos, hace unos dos millones de años, y desde entonces la evolución ha ido aumentando nuestra capacidad de complejidad lingüística y de comprensión del entorno. Sin embargo, si fuésemos capaces de entender a cualquier mamífero, nos diría que sus necesidades son las mismas que las nuestras, al fin y al cabo somos animales como ellos.

 

Es paradójico que este simio genéticamente evolucionado, con el cerebro mas desarrollado que nunca tuvo otro animal en nuestro planeta, sea capaz del mayor de los desprecios por los otros seres vivos, que como él, forman parte de la vida en la Tierra, y a la vez desarrollar capacidades curativas para ellos.

 

Resulta curioso cuando menos, que hoy, después de lo que somos capaces de conocer con la genética y embriología, sigamos haciendo sufrir sin ningún reparo a otros animales no humanos, con una prepotencia y arrogancia despreciable. Para el lector que no lo conozca, compartimos mas del 90% de los genes con los primates (chimpancés, bonobos, etc), y una cantidad muy alta con el ratón, por ejemplo, si bien es cierto con algunos mecanismos de expresión de esos genes distintos, que es lo que explica las diferencias. De igual manera, estudiando la evolución de un embrión humano en el vientre materno, se comprueba que las primeras fases son similares a las de otros animales y poco a poco se va diferenciando, evidencia de nuestra evolución a lo largo de millones de años. Por último, hoy somos la única especie humana sobre la Tierra, pero hace apenas 40.000 años, cuando nuestros antepasados pintaban en Altamira, aún convivíamos con otra especie humana, la Neandertal,  de la que portamos cierta herencia.

 

Somos capaces de dar los mayores cuidados a perros, gatos, etc y a la vez degollar en un sufrimiento absurdo a otros. Durante milenios hemos « sacrificado » animales a nuestros dioses, y aún hoy hay religiones que mantienen reminiscencias de esos « sacrificios ». O por simple diversión, hacemos sufrir a otros, en una supuesta « confrontación hombre-animal » para mayor gloria de nuestro « poderío » y « arte ».

 

Desafortunadamente la mayoría de los animales no pueden comunicarse con nosotros, mejor, si pueden, pero su capacidad comunicativa es muy inferior a la nuestra y por tanto no hacemos el mas mínimo intento en comprenderlo. Cuando utilizamos nuestra superioridad intelectual para « escuchar » lo que comunican y entender su comportamiento, nos sorprendemos de sus capacidades, inferiores a las nuestras, pero superiores a las que imaginábamos. Algo por otro lado normal, ya que nuestros antepasados, de los que descendemos, fueron adquiriendo un cerebro mas complejo poco a poco, conforme íbamos evolucionando. Así, aunque nos adjudiquemos un « alma » y queramos hacernos diferentes del resto de los animales, seguimos siendo como ellos, mejor parte de ellos, parte de LA VIDA que fue evolucionando desde lo mas simple a lo mas complejo en este planeta.

 

Hugh Lofting hace 100 años, demostró tener una capacidad de comprensión hacia los demás seres vivos, que le llevó a imaginar ese científico capaz de entender lo que los otros animales no humanos decían y sentían. Seguramente con esa imaginación entendió como nadie nuestra verdadera realidad de animales a los que la evolución ha dotado de capacidad de comprensión. La mala noticia es que la mayoría de nosotros somos incapaces de utilizarla.

Bon Courage!

 

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