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Javier Mata (el francés)
Miércoles, 14 de noviembre de 2018
Crónicas desde el corazón de Europa. NOVIEMBRE

Cien años del final de la Primera Guerra Mundial

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Por Javier Mata (El francés)

Bonjour à toutes et tous! Se cumplen este mes de noviembre 100 años del final de la Primera Guerra Mundial. En nuestro pais, la efemérides pasará sin pena ni gloria ya que no tenemos memoria histórica del acontecimiento, pero en el resto de Europa, donde la herida dejada por este conflicto y el siguiente del siglo XX aún deja recuerdos colectivos, no será lo mismo.


    No voy a hablar de la guerra. Ya lo he hecho en innumerables ocasiones. Voy a dejar de lado la sinrazón y la falta de escrúpulos de dirigentes y generales, enviando al matadero a chavales en defensa de una bandera, una frontera inventada, un rey o lo que es peor, una idea excluyente de sociedad e incluso una supremacía racial o cultural. De aquella primera guerra, surgieron los mimbres para la explosión del populismo fascista y nazi que arrasó el mundo poco después. Y lo hizo bajo el aliento o la indiferencia de cientos de miles, millones incluso, de ciudadanos o súbditos, que no sabían o no querían ver la realidad que había detrás de esas ideas, hasta que como « población civil » tuvieron que sufrir la ignominia a la que les habían llevado los despiadados dirigentes y generales a los que jaleaban.


    De la paz franco-alemana, de la sangre derramada por millones de inocentes chavales, surgió una Europa que volvió, con sus defectos, a la democracia y la tolerancia, a la libertad. La Europa en la que muchos creemos. De la convivencia de la Democracia Cristiana y la Social-democracia se ha mantenido una Europa, que si bien necesita adaptarse a las nuevas realidades, no puede caer en los populismos que ya la arrastraron en el pasado por dos veces a la barbarie.


    Las viejas ideas populistas nazis y fascistas resurgen, escondidas como siempre tras banderas y fronteras, buscando enemigos a los que culpar: inmigrantes, gentes de otras religiones, o de otro color de piel. Enemigos imaginados que no eligen ni el color de su piel, ni el lugar o la cultura en  que han nacido. Seres humanos simplemente, no enemigos. Y se valen del odio que se genera por la creación de diferencias artificiales o fronteras imaginadas, de nacionalismos al final.


    De aquellas guerras surgió una Europa más abierta y unida que nunca, con unas conquistas sociales que no existen en otros países del mundo. Pero la crisis provocada por los ricos, aquellos que cada vez son escandalosamente más ricos, y los nacionalismos, hacen que ganen terreno en EEUU y América y amenazan con romper esta Europa construida sobre la sangre de tantos jóvenes. Y se alinean en nuestro continente, basándose en el odio, algunos nacionalismos regionalistas y los nuevos partidos populistas.


    Somos muchos europeos, esos que a los que nos llaman « correctitos » o « progres de izquierda », los que seguimos creyendo en esta sociedad libre y abierta. Somos muchos europeos esos a los que no nos engañan sus falacias, que no nos dejamos llevar por sus exaltaciones patrióticas ni que nos creemos los miedos que nos quieren inculcar. Somos muchos europeos los que seguimos pensando en una idea supranacional de libertad, igualdad y fraternidad, y que no nos quedamos indiferentes ante fragmentaciones nacionalistas regionales determinadas por intereses de unos pocos bajo el paraguas de supuestos estados que roban o engañan.
    Somos muchos los europeos, en fin, que no nos creemos toda esa sarta de estupideces y mentiras que partidos populistas recién llegados, quieren meternos en la cabeza con miedos y amenazas de enemigos imaginarios procedentes de otro continente, con otra cultura, religión o color de piel.


    Esta Europa ya vivió en el pasado como sus ciudadanos y súbditos, jaleaban ignorantes a lideres populistas, con las mismas ideas y metodología que los que ahora crecen en este continente. Esta Europa ya vivió en el pasado la indiferencia del resto de ciudadanos y súbditos que miraban a otro lado, para « tener la fiesta en paz ». Y esta Europa ya vivió en el pasado, con millones de muertos, las consecuencias del « jaleo » y la « indiferencia ».
    No nos podemos permitir que la historia se repita, y no lo va a hacer porque somos muchos « correctitos » y « progres de izquierdas » los que no vamos a callar desde cualquier « tribuna » que tengamos para denunciar a lo que llevan sus ideas. El odio solo genera violencia y sufrimiento, y lo conseguido por esta vieja Europa, ha costado la sangre de demasiados chavales como para dejarla en manos de indecentes.


    LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD! Eso es nuestra Europa y eso seguirá siendo!


    Bon Courage!

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