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Antonio Leal Giménez
Jueves, 6 de diciembre de 2018
Encuentros en la Castelar

Hoy, con Pablo Conde Fernández (Periodista, Guionista y Cineasta)

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Por Antonio Leal Giménez

Ha vivido en Alcázar de San Juan desde que nació. Primero en la calle General Alcañiz, en el edificio en el que[Img #63483] estaba La Guinda, y luego en la calle Los Devis donde siguen viviendo sus padres. A los 18 años se mudó a Madrid. Allí se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense. Después cursó una Diplomatura de Medios Audiovisuales y Guion de Cine. Durante esos años trabajó en Alcázar como redactor en los informativos de Castilla-La Mancha Tv. También fue presentador y guionista en programas de entretenimiento de ManchaCentro Tv como “Los Vigilantes de La Mancha” o “VideoClub Tv”.

 

Pablo Conde es un enamorado de Alcázar de San Juan. De niño iba a la guardería Garabatos y creció jugando en La Castelar, cerca de la tienda La Fortuna. Allí compraba las chuches, sobre todo cuando iba al Cine Crisfel, su lugar favorito. En aquella sala descubrió el cine y se enamoró de este arte al que luego tanto tiempo dedicaría. De hecho, hace unos años rodó un video en sus instalaciones, ya abandonadas. Lo grabó con su compañero Hugo De la Riva. Fue un videoclip de sus amigos Raúl y Gelu Galván con el que quisieron hacer un homenaje al Crisfel.

 

A Pablo le gustaba también mucho el Santa Clara, su colegio. Allí pasó algunos de los mejores años que recuerda. Varios de sus compañeros de clase vivían en el barrio El Porvenir, así que iba a jugar allí frecuentemente. En aquella época practicaba fútbol, natación, karate y balonmano. Después fue al instituto Miguel de Cervantes y se pasó al baloncesto, el deporte que siempre había practicado su padre y al que jugó durante varios años junto a su hermano Javi en el Grupo 76 Al-kasar. Llegaron a clasificarse para el Campeonato de España junior. Pablo dejó el baloncesto cuando comenzó la universidad y se puso a trabajar, aunque no lo abandonó del todo ya que durante 7 años narró los partidos de la Fundación Adepal y Alcázar Basket para la tele local.

 

Pablo Conde empezó a escribir guiones y hacer cortos mientras estudiaba Periodismo. Usaba las cámaras de la facultad para rodar sus primeros trabajos junto a amigos y compañeros de clase. Después trasladó sus rodajes a Alcázar, donde comenzó a colaborar con Hugo De la Riva, un amigo de la infancia que también hacía cortos y con el que acabaría fundando Evasión Cine. Era una asociación desde la que produjeron cortos como “Blondi, el perro de Hitler” o “Café Irlandés”, y con la que fomentaron la producción cinematográfica en nuestra localidad. Organizaron eventos, clases, charlas y jornadas sobre películas que hicieron de Alcázar una referencia de cine en la región.

 

Pablo dejó Evasión Cine, volvió a Madrid y dio el salto a la televisión nacional. Trabajó en Cuatro como reportero en un programa de investigación y actualidad política. Luego fichó por Antena 3. Primero como guionista en “Espejo Público” con Susanna Griso, y después como editor de las Noticias de las 15:00h con Sandra Golpe, donde trabaja actualmente. Entre medias, vivió 2 años en Estados Unidos junto a Blanca, su mujer, que trabajó allí de maestra en un colegio. Pablo trabajó también de profesor, dando clases de español, y aprovechó la experiencia para rodar un corto en Los Ángeles: “Supreme”, que ha sido proyectado en festivales tan importantes como la SEMINCI.

 

Nos dice con pasión que “cumplir un sueño, por muy lejano que parezca, puede ser posible mientras uno tenga ilusión y ganas”. Pablo es una persona muy sensibilizada con temas sociales y muy pegada a la actualidad. Siempre trata de plasmar un punto de vista crítico en sus obras y trabaja con precisión para plantear cuestiones que conecten con el público. Es un comunicador nato que destaca por su empatía y su capacidad para el análisis y la observación. Destaca por su humildad, por la entrega con la que continuamente saca nuevos proyectos, y porque nunca deja de sonreír.

 

 

En este “Encuentro en la Castelar” con Pablo, intentaremos descubrir, entre muchas otras cosas, temas referentes a la industria cinematográfica y el periodismo: sus secretos, características, estrategias, etc… Nos encontramos en la Estación, punto de inicio, de lo que pudiera ser un largometraje dedicado a nuestro Alcázar de San Juan.

 

 

PREGUNTA: Para iniciar la entrevista, y ya que estudiaste periodismo, ¿podrías hablarnos sobre la diferencia entre periodismo cinematográfico y crítica de cine? ¿El cine nos vuelve locos, o también nos saca de la locura?

RESPUESTA: El cine nos vuelve locos en el buen sentido. Nos transmite sensaciones muy potentes que nos hacen vivir experiencias únicas. Y nos hace pensar y aprender. También, como dices, nos saca de la locura que vivimos cada día, es una fantástica forma de evasión, nos transporta durante el tiempo que dura la película a otro mundo, incluso a una galaxia muy muy lejana… Respecto al periodismo cinematográfico es aquel que nos informa de la actualidad del cine: contar qué películas se están rodando y estrenando, entrevistar a sus protagonistas, hablar de los proyectos de actores y directores, cubrir entregas de premios, etc… La crítica de cine, sin embargo, consiste en analizar y valorar las películas que se proyectan en las salas o en la televisión, es decir, no se trata de informar sino de opinar sobre la calidad de una obra.

 

P. Eres muy joven. Clint Eastwood y Woo­dy Allen están haciendo cine con más de 80 años. ¿Qué te gustaría que hubiese dentro de 50 años en tu filmografía?

R. Me gustaría que hubiera algún largometraje porque hasta ahora solo he podido hacer cortos. Al fin y al cabo, ése es el objetivo de todos los que empezamos con cortometrajes: dar el salto al largo. Aunque es muy difícil. Hacer una película lleva mucho tiempo y, sobre todo, mucho dinero. Pero no es imposible y hasta los 80 años tengo tiempo… (risas) Si no puedo dirigir una peli, al menos me gustaría escribirla. Ya he escrito dos guiones de largometrajes, ahora estoy escribiendo otro y escribiré muchos más en el futuro porque es algo que me apasiona. Ojalá algún día una de estas historias pueda verse en la gran pantalla. Sería un sueño hecho realidad.

 

P. El cine refleja realidades y al mismo tiempo las crea. No resulta fácil saber qué es antes o qué tiene más peso, si el reflejo o la creación. Cuando vemos a periodistas en la gran pantalla, ¿con como allí aparecen o la gran influencia del cine hace que los periodistas reales tiendan a imitar a los cinematográficos?

R. El cine es un reflejo de la realidad, y también de la imaginación. Proyecta lo que un autor es capaz de ver y lo que es capaz de crear. Es una mezcla muy interesante que, efectivamente, tiene luego un impacto en nuestras vidas. Las películas ofrecen modelos que muchas veces son imitados, y el periodismo no escapa a esta tendencia. Hay muchas pelis donde vemos a grandes periodistas que son idealizados en nuestra profesión. Luego la realidad suele ser mucho más terrenal. No hay tanta épica en el periodismo que se hace día a día, pero de vez en cuando un periodista es capaz de sacar una noticia que cambia la realidad, y cuando ocurre eso es una pasada.

 

P. ¿Qué has de tener en tu cabeza para ser director de cine? ¿Cuántas horas al día te dedicas a ver cine? ¿Un director que solo sabe de cine es un mal director?

R. Tienes que tener la necesidad de contar algo. Y tienes que estar enamorado del cine, porque es el medio en el que vas a contar tus historias y porque es un mundo muy complicado en el que solo sobrevives si realmente te gusta. Por supuesto, para dirigir cine es necesario ver muchas películas. Yo ahora no puedo ver tantas, pero cuando era estudiante veía una o dos todos los días. No se trata de saber solo de cine, es necesario también tener sensibilidad, ser muy observador, abrirte a otras formas de arte y de expresión… la inspiración puede estar en cualquier lado.

 

P. Una frase que te defina ¿Cómo inicia el proceso de creación de la película?

R. Me encanta una frase de Indiana Jones: “Improviso sobre la marcha”. De forma instintiva, define bien cómo soy. Me cuesta mucho trabajar de forma planificada, lo hago más por impulsos. A veces me viene una idea y la empiezo a escribir sin saber qué ocurrirá en la siguiente página. Es muy divertido, aunque también puede ser un quebradero de cabeza. Supongo que escribir así me hace sentir más libre. Es como una montaña rusa, los momentos de bajada dan vértigo, pero es increíble la sensación que tienes al subir.

 

P. Dime dos películas y dos periodistas que hayan tenido gran influencia en ti.

R. Hay muchas películas decisivas en mi vida, empezando por las de “Indiana Jones” que te comentaba antes, o las de “Regreso al futuro”. Fueron películas que veía de niño y que me engancharon al cine. Pero la que más me marcó en la infancia fue “El Maquinista de la General”, una peli muda que hizo Buster Keaton en 1926. Me la grabó mi padre de la tele en un VHS y la vi cientos de veces. Es una maravilla, un prodigio técnico para la época que mezcla comedia y aventuras, dos de mis géneros preferidos. También me marcó mucho “Pulp Fiction”. Tarantino es uno de mis directores favoritos y descubrir su cine fue un chute de adrenalina… En cuanto a periodistas, siempre me ha gustado mucho Vicente Vallés, con el que ahora tengo la suerte de trabajar, y también Jordi Évole, que hace programas magníficos.

 

P. ¿La falta de ideas del cine reciente made in Hollywood tiene algo que ver con el éxito de las series de televisión de los últimos años? ¿Están los mejores guionistas trabajando para la televisión en vez de para el cine o es que la industria televisiva está siendo más hábil y mejor adaptada a la actualidad?

R. Hay un poco de todo. La explosión de series que ha habido en los últimos años ha sido posible gracias a un cambio del modelo televisivo: cadenas de pago, plataformas de video bajo demanda… Y, por supuesto, ha sido gracias al talento de grandes profesionales que han encontrado en la televisión un espacio para desarrollar trabajos que no podían hacer en el cine. Muchos de ellos son guionistas, como David Chase (“Los Soprano”), Vince Gillian (“Breaking Bad”) o David Simon (“The Wire”). Éstos, y tantos otros, han podido hacer series de mucha calidad gracias a que han tenido mucho poder de decisión, y seguramente el cine debe aprender una lección de este fenómeno. En Hollywood el productor manda mucho y el guionista poco. Eso hace que el cine sea muchas veces un producto más comercial que artístico. Obviamente, una película debe ser rentable, pero eso no está reñido con empoderar al guionista, o al director, para que explote todo su potencial. Muchas veces, los productores limitan su trabajo a una serie de patrones en los que tiene más peso el marketing que la propia obra. Si no se respeta más al autor, acabaremos viendo siempre las mismas películas. No faltan ideas, falta atrevimiento.

 

P. ¿Cómo están las fronteras entre el mundo del cortometraje, ampliamente organizado en festivales, y el del largometraje, más vedado para los jóvenes? ¿Qué consideras qué falta para que el cortometraje pueda competir en igualdad con el largometraje? ¿El público ve el corto como algo que no merece la pena?

R. El cortometraje es el formato que tenemos los jóvenes para aprender a hacer cine y desarrollar una filmografía con la que darnos a conocer. Gracias a los festivales, los cortos tienen proyección. También a través de Internet. Pero es una proyección muy limitada, y la mayor parte de las veces no genera beneficios, más allá de algún premio que puedas ganar. Es decir, no hay una industria del corto, no se comercializan en cines como sí hacen con los largometrajes. Hasta que esto no cambie, nunca podrán competir en igualdad de condiciones, y no creo que eso vaya a pasar. No porque al público no le interesen los cortos sino porque son más difíciles de vender.

 

P. Nos encontramos en un momento de la actualidad en el que los nuevos modelos de negocio en torno a la industria audiovisual y la crisis están marcando un camino hacia el futuro del que no es fácil adivinar el recorrido. ¿Qué cambios ha supuesto Internet en tu trabajo como periodista? ¿Cómo ves el futuro del sector audiovisual en este nuevo mundo superdigitalizado?

R. Internet es una herramienta maravillosa para un periodista, pero también muy peligrosa. La red ofrece mucha información, pero no toda es verdadera o correcta. El trabajo del periodista es contrastar la fuente y asegurarse de que los datos son veraces. Más allá de eso, Internet ofrece un sinfín de posibilidades que aprovechamos cada día, para encontrar noticias y para difundir nuestro trabajo. El reto ahora es lograr que el sector sea rentable también en la red y de esto depende mucho el mercado publicitario. Aunque cada vez hay más anuncios en las plataformas digitales, el grueso de la publicidad sigue estando en soportes tradicionales como la televisión y la radio. Un medio necesita ingresos para poder pagar un periodismo de calidad, algo que no siempre es posible. Por desgracia, mi profesión ha sufrido la crisis como pocas otras. Hay mucho paro y mucha precariedad. Ojalá en el futuro este sector consiga ser más fuerte e independiente. El periodismo es imprescindible en una democracia.

 

P. ¿Cómo se ve Alcázar de San Juan detrás de una cámara? Orson Welles solía decir que Rossellini y su cine no tenían mérito al rodar en Italia, ya que allí todos son “actores natos”. ¿Crees que los alcazareños somos también “actores natos”? ¿Cuál sería el guion que escribirías para nuestros paisanos?

R. Alcázar es un lugar de encuentro, siempre lo he visto así. Seguramente por su tradición ferroviaria, y por su importancia como centro neurálgico en la comarca. Creo que el sobrenombre de “corazón de La Mancha” es muy acertado. Alcázar es un órgano vital en esta tierra y tiene mucha vida cuando bombea con fuerza. Los alcazareños lo sabemos, por eso nos gusta tanto nuestra ciudad. Hablamos de ella con orgullo y se la descubrimos a todos los amigos que podemos. No somos actores natos, mostramos ese sentimiento de manera honesta, aunque muchas veces lo ocultamos para nosotros mismos. Seguramente, el guion que escribiría sobre Alcázar sería una comedia, una de esas que tienen mucha luz y que te hacen salir con una sonrisa del cine. Alcázar es un sitio en el que te lo puedes pasar muy bien.

 

P. Vamos a hablar de marketing de cine. De modo didáctico y para alguien profano en la materia, ¿cómo definiríais el marketing de cine y cómo funciona? ¿Qué herramienta de marketing es más importante actualmente en el cine?

R. El marketing es una parte fundamental en el cine. Es vital vender bien una película para que tenga éxito, y se puede hacer de muchas maneras: con un simple cartel o un tráiler, haciendo campañas comerciales, con entrevistas en los medios, a través de premios o nominaciones que puedas lograr… Actualmente, una de las herramientas más poderosas son las redes sociales. Para bien o para mal, las redes son capaces de dar a conocer una película. Es el “boca a boca” de toda la vida pero en un espacio mucho más amplio e interconectado. Aunque el marketing puede ser también un factor que desestabiliza la oferta, de forma que las películas que más dinero tienen para promocionarse eclipsan a otras que acaban pasando desapercibidas, a pesar de que en muchos casos son mejores. El cine es una industria complicada, pero no debemos olvidar que también es un arte. Y eso debería divulgarse más. Hay que intentar valorar las películas como obras, no solo como productos comerciales.

 

 

P. La industria del cine es una de las que más recurre a las estrategias de marketing. ¿Qué es lo que hace que una película triunfe y otra no? ¿Qué es lo que más gusta en el cine? ¿Las críticas de los profesionales pueden influir mucho en términos de taquilla?

R. No hay una respuesta exacta que determine por qué una película triunfa y otra no. Si la hubiera, todas serían un éxito… Supongo que tiene que ver con su capacidad para conectar con el público. Obviamente si la película es buena, ayuda. Y si además es entretenida, mucho mejor. Pero hay pelis malas que han triunfado, y otras buenas que no lo han hecho, así que eso tampoco es decisivo. Es lo mismo que pasa en la música. No siempre los mejores grupos o cantantes son los más escuchados. Un tema puede ser magnífico y caer en el olvido. Y, sin embargo, una canción simplona, e incluso ridícula, puede llegar a ser un bombazo si es pegadiza. En el cine pasa igual. En ese sentido, depende de lo que busques. Muchas veces solo quieres entretenerte un rato, y otras veces vivir una experiencia más intensa. Para ese segundo caso sí recomiendo dejarte guiar por las críticas de profesionales. No creo que tengan mucha influencia en la taquilla, pero sí suelen ser una buena guía para elegir una película.

 

P. ¿Por qué crees que el contenido audiovisual cobra cada vez más relevancia en el marketing? ¿Cuál es el mayor reto para crear un contenido audiovisual?

R. Hoy en día todos tenemos un móvil o una tablet con la que vamos a todos lados. Y en esos dispositivos podemos ver videos en cualquier formato y a muy buena calidad. Ésa es la razón de que lo audiovisual tenga ahora tanta presencia. Vivimos pegados a una pantalla y consumimos más videos, películas y series que nunca. El mayor reto para crear un contenido audiovisual es hacer algo que llame la atención entre la inmensa oferta que hay, algo que sea diferente o que al menos resulte atractivo para el espectador. No es nada fácil. Hay muchos creadores, y muy buenos.

 

P. ¿Cómo se puede saber si una cinta será un éxito o un fracaso antes de su estreno? ¿Con técnicas de marketing se puede reducir la incertidumbre?

R. Una buena campaña de marketing puede hacer que una mala película tenga éxito, pero si la película no interesa al público será un fracaso, por mucho marketing que tenga. En este sentido, es difícil saber con anterioridad qué es lo que pasará. A pesar de ello, muchas películas, sobre todo las grandes producciones, se prueban antes de que lleguen a la cartelera. Las proyectan en una sala con público para determinar si tiene puntos débiles que puedan mejorarse de cara a su estreno. Pero ni aún así muchas veces logran tener éxito. La clave para que una película funcione es que vaya bien en su primer fin de semana en cines. Si en esos primeros días la taquilla no ha sido muy buena, seguramente la película acabe teniendo pérdidas.

 

P. La revista FORBES calificó a “La bruja de Blair” como la campaña de marketing viral más exitosa de todos los tiempos. Con solo dos cámaras, tres actores y un presupuesto mínimo recaudó más de 240 millones de dólares. Y eso que se estrenó cuando no existía Facebook ni Youtube. ¿Cómo es posible?

R. Lo que hicieron con “La bruja de Blair” fue crear una leyenda urbana. Grabaron un falso documental sobre tres cineastas en un bosque supuestamente habitado por el fantasma de una mujer. Esa mujer, según el relato, fue asesinada por brujería y esos tres cineastas desaparecían en misteriosas circunstancias. El marketing de la película fue hacer creer a la gente que aquello fue real y que la película mostraba lo que les pasó en aquel bosque. Se corrió el rumor y fue un bombazo. La peli no es gran cosa, pero está rodada con una estética amateur que la hizo creíble. Por eso funcionó bien. Era una película de miedo, y el terror funciona mejor cuánto más realista resulta.

 

P. En el cine se venden ideas, sueños, experiencias... De modo que hay que adelantarse a lo que el público quiere. Y después de que la idea ha nacido, hay que lograr que el público lo desee intensamente, hay que crear expectativas. ¿Cuándo se empezó a aplicar las técnicas del marketing en el cine para conseguir estos resultados? ¿Se aplican también en el cine independiente?

R. Yo creo que el marketing siempre ha estado ligado al cine, pero indudablemente ha evolucionado. Como en otras industrias, empezó siendo masivo y poco a poco se fue segmentando en grupos concretos de población hasta llegar a niveles de marketing casi personalizado a través de las redes. Aunque no siempre esta evolución ha sido a mejor, bajo mi punto de vista, sobre todo en lo que comentas de crear expectativas. Por ejemplo, si te fijas, ahora los tráilers cada vez muestran más cosas de la película que anuncian, a veces incluso la destripan. Y a mí muchas veces eso me echa para atrás. Se ha perdido el concepto de “sugerir es mejor que mostrar”. Yo recuerdo cuando era niño ver un tráiler de “Parque Jurásico” en el que no se veía ni un solo dinosaurio, y sin embargo podías sentir que estaban ahí. Si querías verlos tenías que ir al cine y pagar la entrada. Ahora en cualquier tráiler ya lo ves todo con demasiado detalle. Ya no hay tanto misterio, que era lo que convertía la proyección de una película en una experiencia única… En cuanto al cine independiente se llama así porque se realiza fuera de los grandes estudios. Es decir, no tienen tanto dinero para rodarse ni promocionarse. Este tipo de películas suelen darse a conocer más a través de su participación en festivales, galas de premios o en críticas de cine especializadas.

 

 

P. La película “Ocho apellidos vascos” recaudó 56 millones de euros y tuvo un coste de 3 millones de euros. ¿Es un caso de éxito del marketing?

R. “Ocho apellidos vascos” fue un gran éxito porque tuvo una campaña de marketing muy buena, pero también porque fue una película muy acertada en ese momento. Se estrenó en el año 2014 cuando nuestro país venía de registrar las dos peores cifras de desempleo en su historia, tras 5 años de crisis y recortes. La gente lo estaba pasando mal y necesitaba reírse. “Ocho apellidos vascos” llenó los cines de carcajadas y fue una peli muy transversal. Unió al país de norte a sur a través de la comedia y se supo reír de nosotros mismos, aunque sea con tópicos. Eso es muy sano, y fue liberador.

 

 

P. ¿Qué opinas de la forma en la que se venden las películas de Almodóvar? ¿Se puede afirmar que existe una relación entre el contenido visual de su cine y las estrategias por las cuáles vende su producto?

R. Almodóvar es un autor. Tiene un estilo propio que es muy reconocible. Eso es algo muy difícil de conseguir. Solo lo logran los más grandes y él lo es. Es en sí mismo una marca que ya solo con su nombre vende. Indudablemente, el contenido visual de sus películas supone una gran baza para identificar su cine y explotarlo comercialmente.

 

 

P. ¿Qué papel crees que juegan los blogs y las redes sociales en el cine actual? ¿Son sólo un vehículo más para la promoción o pueden aportar algo nuevo que cambie la forma de informarse y conocer la actualidad cinematográfica?

R. Como decía antes, las redes suponen una de las herramientas más potentes para conocer una película. Te permiten seguir de primera mano a los actores, los directores o guionistas de una cinta, y te ofrecen un vínculo directo con su trabajo. También con los periodistas y críticos especializados en cine. Pero, además, en las redes y en los blogs puedes acceder a las opiniones de usuarios que aportan valoraciones más a “pie de calle” sobre una película. Más allá de los análisis profesionales, estas reseñas resultan muy útiles para conocer una obra. Además, en Internet puedes elegir de qué géneros y autores quieres informarte. Hay muchas cuentas especializadas.

 

 

P. Para finalizar, ¿qué le aconsejas a los jóvenes alcazareños que quieran seguir tus pasos y meterse de lleno en el mundo informativo o audiovisual?

R. El primer consejo, tanto si quieres ser periodista como si quieres trabajar en el cine, sería que se lo piensen bien. Ambas profesiones son maravillosas pero tienen poca estabilidad. Tienes que estar muy seguro de que eso es lo que te gusta para poder dedicarte a ello, porque es un mundo difícil en el que hay que luchar constantemente para tener trabajo. No te puedes acomodar si quieres progresar y es muy sacrificado. Pero si es lo que te apasiona, entrégate con ilusión a lo que hagas. Con esfuerzo y paciencia se consiguen hacer cosas, y es muy emocionante cuando sale bien.

 

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