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Javier Mata
Lunes, 11 de febrero de 2019
CRÓNICAS DESDE EL CORAZÓN DE EUROPA

Los ciclos se abren y cierran igual que la noche y el día

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Por Javier Mata

 
Bonjour à toutes et tous! « Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una”. (Confucio)  


Como animales con consciencia de nosotros mismos, los ciclos vitales son inherentes a nuestra naturaleza, aunque no siempre vemos o queremos ver cuándo se cierra un ciclo y se abre otro.


Escribo e inicio una nueva etapa desde Dijon, prácticamente en el corazón de la Europa a la que pertenecemos. Al este de Francia, cerca de Suiza y Alemania. De nuevo la República Francesa me recibe con los brazos abiertos y otra vez la mayoría de esta gente me acoge (no me cansaré nunca de repetir que las fronteras no existen y que todo el mundo quiere lo mismo en todos los sitios, es decir, nos empeñamos en crear limites territoriales artificiales, absurdos y que no aportan nada mas que negatividad).


El tiempo avanza para todo el mundo, los ciclos se abren y cierran igual que la noche y el día, y mejor reconocerlos y adaptarse a ellos (y no hablo necesariamente de cambiar de residencia). De nada sirve quejarse, lamentarse o regocijarse, todo lo que hay que hacer es combarse como un junco en la dirección del viento y tratar de sacar lo mejor de ese nuevo ciclo. Hasta que no reconozcamos que nuestra « segunda vida » comienza de verdad cuando nos hacemos conscientes que SOLO tenemos una, la que estamos viviendo, y que como los yogures, tiene fecha de caducidad. A partir de entonces viviremos a tope cada ciclo de esa nuestra única vida, porque es lo que nos queda de verdad o lo que podemos transmitir a los que continuaran ese ciclo vital como seres humanos.


Personalmente no empiezo una nueva vida, afortunadamente hace tiempo que me di cuenta que solo tengo la que estoy viviendo y que cada día me acerco mas a mi « fecha de caducidad ». Así que intento hacer y vivir lo que mis circunstancias me permiten, intento no rechazar ninguna posibilidad por miedo o conformismo, intento huir de mi zona confortable de vida para hacer cosas o asumir retos (da igual si son grandes o pequeños) que me hagan sentir bien conmigo mismo y con quienes me acompañan mas de cerca.


No voy a hacer la lágrima fácil, no me dejare llevar por la morriña natural, ni me interesa la defensa de un localismo a ultranza. No me considero de ningún espacio territorial, y solo anhelo reencontrarme cada cierto tiempo con las personas que han compartido conmigo un ciclo vital en ellos (entre los que está Alcazar, por supuesto).


Me siento a gusto compartiendo con mis lectores, mis experiencias vitales, y lo que el entorno en el que estoy me muestra. Ahora, lo que veré será distinto, ya que me rodea un entorno diferente al ultimo vivido en Alcazar. Pero seguiré transmitiendo lo que vea. Promoviendo la capacidad critica, la lectura, la convivencia, la libertad, la fraternidad. Seguiré apelando a la lucha sin descanso para hacer de nuestro mundo un lugar mas igualitario, mas habitable, mas confortable, para TODOS, con independencia de su lugar de nacimiento, o la cultura en la que se han educado, o como no, el color de su piel y la lengua que hablan.


Vivimos en Francia tiempos convulsos, pero en el fondo no más que en el resto de Europa. La amenaza de los populismos y nacionalismos excluyentes está ahí, pero en cada lugar se reacciona de manera diferente. Aquí la gente está acostumbrada a manifestarse públicamente, algo que cuesta más en España. No digo que sea mejor, porque en el fondo las amenazas que se ciernen no saben de fronteras. Hay que colocar cada cosa en su sitio. Este es un pais de revoluciones, aunque todo el mundo en todos sitios, acaba rebelándose contra la injusticia. El asunto de los « gilets jaunes » es muy complejo como para que un recién llegado lo entienda. La mayoría de los residentes aquí no lo comprenden del todo. Trataré de ir identificándolo para poder transmitirlo, ya que las experiencias de otros siempre son buenas (aquello de las « barbas de tu vecino » de la sabiduría popular española). Pero hay algo que subyace, un inconformismo que nos debe hacer pensar que quizás sea el momento de cerrar un ciclo mas global y abrir otro, porque los ciclos, ya lo dije antes, llegan queramos o no. Mejor reconocerlos para adaptarnos a ellos.


 
Bon Courage!
 
Javier Mata

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