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Javier Mata
Domingo, 21 de abril de 2019
CRÓNICAS DESDE EL CORAZÓN DE EUROPA

Día de la Madre Tierra

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Por Javier Mata

Bonjour à toutes et tous ! El 22 de abril se celebra « El día de la Madre Tierra ». Como la propia ONU indica: « Madre Tierra » es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos (…) Celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento.  


El cambio climático es una de las mayores amenazas que en estos momentos el planeta, en realidad no el planeta, sino nosotros como especie, soportamos. Pero la paradoja que es que somos a la vez responsables del mismo.
Somos tan extremadamente inconscientes o egocéntricos, que destrozamos « la casa donde vivimos y la tierra que nos da de comer », sin importarnos que sus consecuencias nos acabarán afectando, nos afectan ya de hecho. Hay quien dice que el planeta se encamina hacia un estado inhabitable, pero en realidad para quien sera inhabitable  es para nosotros. La vida está instaurada en la Tierra desde hace más de 2000 millones de años, y ha soportado todo tipo de catástrofes, superiores incluso  a la que estamos provocando. Han desaparecido miles de especies de seres vivos, pero la vida ha seguido.  Y en nuestro egocentrismo, nos creemos el centro de todo lo conocido, y tan solo somos una especie viva más de las muchas que han habitado este pequeño planeta, que se mueve en un rincón de una de las millones de galaxias del Universo. Eso sí, una de las pocas especies capaces de autodestruirse creyéndose inmortal.


De manera que en nuestra loca inconsciencia seguimos arrojando millones de toneladas de gases irrespirables a la atmósfera y destruyendo los seres vivos capaces de transformar esos gases, como los arboles. Y seguimos alterando el planeta acabando con otras especies vivas.


Nos quejamos de cambios climáticos de días o meses, pero no hacemos nada por parar la realidad evidente del ascenso de la temperatura media en los últimos años como nunca desde que podemos tener registros o estudios. Es mas, muchos de nosotros dejamos de lado el tema con la excusa de que es « cosa de ecologistas ». Y lo que es peor, en algunos países  de otro continente votan a quienes les importa el dinero (para su bolsillo y él de sus amigos) por encima del medio ambiente, y en nuestra vieja Europa se asoman partidos extremistas con el mismo discurso.  


La verdad es que no conocemos el verdadero daño de nuestros actos y tampoco lo verá ninguno de los que me leen, pero ahora volvemos a recuperar las energías llamadas sostenibles, cuando hace unos años tan solo, en España por ejemplo, se las hizo morir para beneficios de otros. Ahora demonizamos el diesel (en Francia estará prohibida su venta en turismos dentro de 3 años), después de haber promovido su consumo.


Y todo esto tiene que hacernos pensar. Debe despertar nuestras consciencia sobre una realidad que no podemos dejar de lado, y a la que no podemos cerrar los ojos. Una realidad que podemos detener. Cada uno de nosotros puede hacer pequeñas cosas, pero como sociedad podemos hacer muchas, empezando por elegir a nuestros representantes de entre los responsables con este tema y desenmascarando a los que hace poco favorecían el cambio climático y que van a seguir haciéndolo. Como sociedad podemos cambiar la consciencia colectiva y promover la compra de productos que no colaboren al cambio climático. Como sociedad somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. Pero una sociedad está compuesta de ciudadanos, como el que escribe y el que me lee, y son nuestras consciencias particulares las primeras que deben despertar.


Espero que este día 22 de abril de 2019 sirva de llamada de atención y avive conciencias, y deseo que en breve desaparezca esta celebración, al menos en su faceta reivindicativa.  
 

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