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Jesús Sánchez Sánchez Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan Ateneo de Alcázar de San Juan
Jueves, 2 de mayo de 2019
por Jesús Sánchez Sánchez

El secretario del Gran Prior de San Juan, padre de la nieta de Cervantes. Una inscripción alcazareña

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Una inscripción de 1618, existente en Alcázar de San Juan, sirve de base para recordar un episodio de la vida de Miguel de Cervantes.

En el lienzo norte, el orientado hacia la Plaza de Palacio, del Torreón del Gran Prior de Alcázar de San Juan  se conserva un documento epigráfico singular. Se trata de una inscripción en piedra que conmemora  el impulso constructivo del entonces Gran Prior de la Orden de San Juan, el Príncipe Emmanuel Filiberto de Saboya. Está situado bajo el escudo de los Austrias y sobre la ventana cuadrada de la planta baja.

 

Filiberto era miembro de la alta nobleza italiana, hijo del  duque de Saboya, era nieto tanto del viejo duque, de su mismo nombre, que ganó la batalla de San Quintín para España, como de Felipe II y, por tanto, sobrino de Felipe III.

 

La citada inscripción,  que aunque fácil de localizar, es hoy día muy difícil de leer por la altura a la que se encuentra y la erosión superficial que ha sufrido, dice así:  “Siendo rey de España el señor D. Felipe III, a los trece años del pontificado de Paulo V, siendo Gran Prior de San Juan el Príncipe D. Manuel Filiberto de Saboya, sobrino de Su Magestad, y Gobernador y Justicia mayor de estos Prioratos, por su Alteza, el Licenciado D. Alonso Leandro de Herrera y García, se añadió la torre que tiene ventanas acomodadas para pedreros”.

 

Filiberto no sólo entendió en la construcción de la Torre; también fue un Gran Prior que en su actividad en los Prioratos dejaba ver unos aires ilustrados. Amparó literatos y científicos; él mismo tradujo obras de historiadores  franceses. El Dr. Mira de Amescua escribió para él un poema laudatorio. También se le dedicaron libros de ámbito científico. Tuvo mucha actividad en el ámbito de la asistencia social en el Priorato, como en la atención a  niños expósitos. También estimuló  la canalización del Guadiana, así como autorizóla construcción del Corral de Comedias de Alcázary otros edificios públicos, como la cárcel del Partido y las paneras, en la Plaza Vieja de Alcázar.

 

Pero lo que nos interesa ahora, desde una óptica cervantina, es precisamente su Secretario: Juan de Urbina. Nacido en Miranda de Ebro, fue pronto secretario en la Casa de Saboya. Casó en Italia.  Filiberto, muy joven, pero ya nombrado Gran Prior,  lotrajo como secretario en su primera venida a España en 1603.  Pero, y aquí comienza la deriva biográfica de Juan de Urbina hacia la familia Cervantes, Filiberto en 1606 decide volver a Italia y se lleva consigo a su séquito, incluyendo la familia completa- mujer e hijos- de Juan de Urbina. Pero a éste le hace quedarse en España para velar por la gestión de sus intereses.

 

Juan de Urbina, en la Corte y ayuno del afecto de los suyos, lo busca precisamente en una joven casada –que pronto enviudaría- llamada Isabel de Cervantes, a quien compra en diciembre de 1606 un piso en la madrileña Red de San Luis, frente a la calle Jardines, muy cerca de su domicilio en la calle Tres Cruces. Fruto del amor nace una hija: Isabel Sanz (apellido del fallecido primer esposo de Isabel) y Saavedra.

 

Y de este nacimiento surge la necesidad de arreglar el porvenir de esta niña. Lo que hace intervenir al abuelo, Miguel de Cervantes, quien llega a un acuerdo con el padre, el secretario Juan de Urbina. Hombre poderoso con relación muy directa con la gran nobleza. En el marco de este acuerdo, en primer lugar, le buscan a Isabel un nuevo marido. Será Luis de Molina. Un hombre perfectamente conocedor del fondo, del trasfondo y de la superficie del asunto. Después, en agosto de 1608, se conciertan unas capitulaciones matrimoniales entre dos partes: De una Cervantes y Urbina, que actúan “in solidum” (Cervantes poniendo la cara y Urbina el dinero). Y de otra el futuro marido Luis. El acuerdo es que éste recibirá en concepto de dote (y por tanto como bien matrimonial)  la muy importante  cantidad  de 2000 ducados. (Cervantes había sido rescatado por 500; el sueldo del gobernador del priorato de San Juan eran 400 al año). Para asegurar la dote, Urbina hipoteca unos molinos que poseía en la manchega localidad de Tembleque. Además, Urbina nombra heredera de su casa de Red de San Luis, donde ubicó a su amante Isabel, a su hija Isabel Sanz Saavedra. Y la deja en usufructo a la madre.

 

El inicio de los prolongados pleitos que ocurrirán entre el matrimonio Isabel de Cervantes y Luis de Molina por una parte y por la otraJuan de Urbina y Cervantes se desencadenan cuando insospechadamente fallece a los dos años de edad la hija de Isabel y Urbina. Situación que éste aprovecha para intentar deshacer el acuerdo. Pero se encontrará con una firme y pertinaz oposición de la hija de Cervantes. Mujer decidida e inteligente que amasará una apreciable fortuna, la que al final de su vida veremos evidenciarse en su testamento.

 

En cambio, a Urbinano le irá bien en el desarrollo de una intensa sucesión de pleitos por la casade Red de San Luis que él quiere recobrar y que Isabel no quiere ceder. Sólo diremos que se prolonga más allá de la vida de los protagonistas  y que serán sus herederos quienes los continuarán.

 

Juan de Urbina, como vimos, no figura en esta inscripción que se halla en el Torreón del Gran Prior. Pero su relación con Filiberto de Saboya era muy íntima: éste le llega a nombrar su testamentario. También encontramos el nombre de Juan de Urbina en la documentación del Archivo HistóricoMunicipal de Alcázar de San Juan. En distintas ocasiones el concejo de Alcázar se relaciona con él a efectos de la tramitación de documentos del concejo.

 

Este estudio fue realizado para la conferencia impartida en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan el 24 de abril de 2019 en el marco de las Jornadas de Vino y Bautismo Quervantino de 2019, con el fin depromover la puesta en valor de este elemento epigráfico notable, cuya contextualización nos ha llevado, desde Filiberto de Saboya, pasando por Juan de Urbina  e Isabel de Cervantes, a reseñar episodios de la biografía de Cervantes que sirven para entender la contextura vital del autor del Quijote.

 

Jesús Sánchez Sánchez

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Ateneo de Alcázar de San Juan

 

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