Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Antonio Leal Giménez
Miércoles, 24 de julio de 2019
ENCUENTROS EN LA CASTELAR

Hoy con Jaime Román Bustamante (Director artístico, maestro de tuba y trombón y Mensajero de la Paz de la UNESCO)

Guardar en Mis Noticias.

Por Antonio Leal Giménez

Al mando de una expedición compuesta por tres naves y 88 hombres, Cristóbal Colón partió del puerto de Palos,[Img #75713] rumbo a lo desconocido un 3 de agosto de 1492.  Cerca de quinientos años después, ese mismo día, y con el mismo espíritu, nacía Jaime en el hospital provincial, ya que el hospitalillo estaba cerrado. Un caluroso día del mes de agosto, en el año 2012, iba en un asiento de la fila 14 en un moderno Airbus 330-200 de la compañía Iberia con destino a México, donde se encuentra desde entonces.

Su infancia la pasa en la calle de Los Ángeles, y cuando tenía seis años sus padres se trasladan a vivir al Paseo de San Isidro. Asiste al Colegio Público Alces y después hace bachillerato en el Instituto María Zambrano. Siempre estaba ocupado leyendo o dibujando. En el colegio destacaba por sus dibujos y sus manualidades. A los 12 años comienza a estudiar solfeo en la Escuela de Música y un año más tarde entra a formar parte de la Banda Municipal con el Bombardino. Al terminar sus estudios de bachillerato ingresa en el Conservatorio Profesional de Música Teresa Berganza de Madrid, donde realiza Grado Medio. Por oposición ingresa en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde termina sus estudios en la especialidad de Tuba. Ingresó de militar profesional en la Guardia Real formando parte de la Banda Sinfónica de la Unidad de Música de la Guardia Real de S.S. M.M. los Reyes de España. Músico innato. Tiene facilidad para los instrumentos. Además de la Tuba y el Bombardino ha tocado la guitarra,  el trombón, el pífano y la gaita  y el bajo eléctrico, formando parte de un grupo juvenil de rock en Alcázar.

 

La natación y atletismo fueron su formación deportiva. Es competitivo en todo lo que hace. Le encanta viajar, y siempre, entre los regalos que suele hacer a sus padres, se encuentran obras  relacionadas con la obra cervantina. Extraordinariamente alegre contagia su entusiasmo por doquier. Desde pequeño le gusta cocinar especialmente platos manchegos. Cada vez que regresa a Alcázar de San Juan, lo que quiere es comer el primer día un buen cocido y es un asiduo visitante a la hora del aperitivo del bar del Mercado. Muy minucioso en sus prácticas de bricolaje ha llegado a desmontar totalmente una Mobilete de su abuelo para limpiarla, restaurarla y ponerla en marcha. En México compró una VW Combi de los años 60, en la que lleva siete años restaurándola y viajando por el sur del país.

 

En agosto de 2012, decidió partir hacia México para fundar una orquesta con jóvenes alumnos que, por un lado, aspiraban a ser músicos profesionales y, por otro, querían crecer como seres humanos con los valores que entrañaba el aprendizaje musical. Su destino fue San Cristóbal de las Casas, nombrado el pueblo más mágico y hechizable de México en el Estado de Chiapas, una ciudad con un importante patrimonio histórico de la época colonial y lleno de raíces indígenas donde el relajado ambiente que se respira es perfecto para encajonar el estrés y liberar los sentidos. En compañía de una buena taza de café chiapaneco, unos días, o de chocolate maya, otros, recuerda su pueblo con extraordinario cariño.

 

Cuando llegó a tierras mexicanas el maestro alcazareño, hacía sonar a la Orquesta Sinfónica y Coro de San Cristóbal de las Casas que cuenta con más de 300 jóvenes entre sus filas. Maestro Fundador de Orquesta Sinfónica y Coro Esperanza Azteca San Cristóbal.  Utiliza la música como instrumento de educación para la paz, por lo que la UNESCO lo nombró “Mensajero de la Paz” como persona distinguida, en el campo de la música  que contribuye con su tiempo, talento y pasión en crear conciencia a fin de mejorar las vidas de miles de personas. En la actualidad también es Miembro Correspondiente del Seminario de Cultura Mexicana. Cree firmemente que la música tiene una influencia muy grande en el comportamiento del ser humano: fortalece el alma, estimula la inteligencia y creatividad, e influye en la percepción que se tiene del mundo. La música, nos comenta, es un poder, que puede reforzar los valores morales, éticos y espirituales de la persona.

 

 

Durante uno de los días que ha tenido lugar nuestro “Encuentro” a través de varias sesiones vía Skype, nuestro joven músico ha dirigido al maestro mexicano Armando Manzanero, junto a su Orquesta Sinfónica y Coro esperanza Azteca, en el concierto que conmemoraba el quinto aniversario del debut  de esta orquesta fundada por Jaime. Canciones como “Adoro”, “Te extraño”, “Por debajo de la mesa”, “Somos novios”, “Esta tarde vi llover”… cautivaron a un auditorio completamente lleno. Los medios de comunicación mexicanos resaltaron el magnífico trabajo de nuestro paisano.

 

 

 

PREGUNTA: Desde la Catedral de San Cristóbal caminando por senderos y disfrutando de la naturaleza se pueden admirar las Orquídeas de Moxviquil; un lugar para escaparte del ruido de la ciudad e ideal para inspirarte y pensar. Desde allí, háblanos de tus recuerdos de nuestro pueblo.

RESPUESTA: La verdad es que cualquier rincón de San Cris es un remanso de paz. Disfrutar de la Catedral, de su centro histórico colonial y pasear por sus andadores (calles peatonales) rodeado de montañas… es un privilegio vivir en esta ciudad. Mis recuerdos están puestos en notas musicales que me permite componer melodías y armonías con el ritmo que se siente caminando por sus calles.

 

 

P. ¿Cómo fue tu primer contacto con la música? ¿Cuándo decidiste seguir la carrera musical? Con tu educación y experiencia ¿Qué crees que hace a un director de orquesta excelente?

R. En el colegio Alces cuando estudiaba la primaria. Después mi hermano pequeño Guillermo iba a clases de música y movimiento a la Escuela de Música y un día me animé a apuntarme a solfeo. Al poco tiempo me ofrecieron comenzar a estudiar un instrumento y había un bombardino viejo libre así que empecé a tocar ese instrumento. Muy pronto me di cuenta que me gustaba y tuve muy claro que quería dedicarme a la música. Yo creo que lo más importante para un director de orquesta, o de banda, es ganarte la confianza y el respeto musical y humano de los músicos. Debemos ser una sola cosa.

 

 

P. ¿Qué emociones te gustaría generar con tu música a nuestros paisanos? ¿Cómo traducirías Alcázar de San Juan en tu música?  ¿Qué melodías pondrías en el reloj de la Plaza para dar las horas?

R. Yo creo que la música puede generar todo tipo de emociones pero si tuviera que tocar con la orquesta en Alcázar elegiría música de ambos mundos, México y por ende su música es alegría, es varias culturas juntas, los mexicanos disfrutan su música de una manera impresionante. Si escuchas el final del Huapango de José Pablo Moncayo te darás cuenta de que la gente hasta grita y silba de alegría. La verdad nunca se me ha ocurrido cambiar la música del reloj, pero ahora que lo preguntas quizá sería simbólico poner el Himno de la Alegría de Beethoven  (risas).

 

 

P. El quiosco de la música en la Plaza del Arenal en nuestro pueblo, constituye  un  testimonio  fehaciente  de  un tiempo en el que cualquier ciudad que se preciara había de tener uno. ¿Cómo aprende uno a ser director? ¿Qué proceso sigues para adaptarte y comprender el nuevo repertorio al que te enfrentas continuamente? ¿Qué concierto dirigirías como homenaje a todos los ciudadanos que aman a nuestro pueblo pero que viven alejados de él?

R. La pena es que el quiosco está un poco olvidado. Se le podría dar mucha vida organizando conciertos o muestras gastronómicas a su alrededor…Bueno, yo aprendí (lo poco que sé) a dirigir una orquesta con el día a día. Tienes que marcar el compás, pero lo más difícil es lograr conectar con la orquesta y que te entiendan. Yo no he estudiado dirección más que los cursos que he tomado en Puebla con grandes maestros, pero la gran ventaja es que tienes una orquesta cuatro horas cinco días a la semana para probar algunos gestos, como dar las entradas… Me divierto mucho dirigiendo.

 

A largo del año la orquesta y el coro presentamos mucho y variado repertorio. Por cómo se organiza la orquesta por niveles de aprendizaje, hay obras muy básicas y obras ya originales del repertorio universal que exigen un nivel muy alto. Eso te hace tratar de estar siempre a la altura y ser un ejemplo para los chavos. Llega un momento en que te asombra el nivel al que llegamos a sonar, teniendo en cuenta que son niños, niñas y jóvenes que no “tienen que sonar bien” pero que lo logran a nivel técnico de manera increíble.

 

Yo haría un concierto que pudiera “musicalizar” experiencias, testimonios, recuerdos y anécdotas de gente de Alcázar que vive fuera con una proyección de video. Que fuera un concierto para que la música una a los alcazareños y nos emocione y conmueva. También para los que viven en Alcázar, un concierto para sentirnos orgullosos de donde somos. Con imágenes del pueblo, con sus caras, con su comida (eso siempre da nostalgia no me digas que no… comer jamón fuera de España o que te llegue un olor gachas…) ¡Tenemos un pueblo muy bonito!

 

 

P. Si tuvieras que conformar tu ADN con música, ¿Cómo lo harías? ¿Qué sensaciones o ambiente logran tus conciertos? ¿Comienza la música donde las palabras terminan? La música ¿Es una comunicación que traspasa el lenguaje?

R. Pues no sé si sea el ADN pero creo que todos vamos formándonos a base de experiencias. La música está en todos lados y cualquiera de esas experiencias probablemente también nos recuerde a alguna melodía. Guardo muy buenas experiencias ligadas a la música y también a los viajes que he hecho. Si, definitivamente. Hay emociones y sensaciones en la música que no se pueden explicar con palabras.

 

 

P. Hace años tomaste una de las decisiones más arriesgadas de tu vida profesional dejando atrás una carrera como instrumentista para comenzar una carrera como director de orquesta. ¿Cómo han transcurrido estos años? ¿Cómo sientes dirigiendo una orquesta en tiempos de globalización tecnológica? ¿A tu juicio cuáles han sido las mejores creaciones musicales para una película que recomiende escuchar detenidamente?

R. México es una gran aventura. Al principio eres consciente que estás renunciando a muchas cosas pero creo que hay que jugársela y no rendirse. Los años que llevo en México son de los mejores de mi vida.

 

Parte del trabajo que hacemos en el programa es para dar a los niños una alternativa al tiempo libre para que lo aprovechen en algo bueno, útil y sano. Las redes sociales y el fácil acceso a un teléfono o a otros dispositivos limitan el desarrollo en esas edades y por eso el tiempo que estos chicos dedican a cantar o a tocar un instrumento les da una mejor perspectiva de la vida. Les da disciplina, les exige esfuerzo y constancia, aprenden cuando las cosas están bien hechas y cuando aún se pueden mejorar… Hay grandes bandas sonoras. El cine sin música perdería muchísimo. No podría elegir una, pero yo muchas veces me concentraba más en la banda sonora que en la propia película.

 

 

P. Leonard Bernstein solía decir “yo soy no sólo un músico tocando un instrumento, sino también un director de orquesta que “toca” a los músicos, seres humanos”. Para ti ¿Dirigir es un acto de amor?  Un director ¿Puede inspirar a todos los músicos para que puedan dar lo mejor de ellos mismos?

R. Como decía antes, el tratar de que la orquesta y el director seamos una sola cosa hace que las conexiones y la tensión  suponga un esfuerzo de concentración muy alto. El director debe tratar de conectarse con los músicos y lograr esa confidencia. Con una mirada te entiendes con ellos. Tienes que pedirles cómo interpretar un pasaje, transmitirles lo que quieres, o queremos, y guiarlos para transmitir emociones al público.  Yo veo a mis alumnos esforzarse cada día para que sonemos lo mejor posible, sin límite.

 

 

P. De entre todas tus facetas, cabe destacar también tu enfoque hacia la enseñanza y el aprendizaje de los jóvenes. Últimamente se ha especulado mucho sobre la crisis de público joven en las salas de concierto. Cómo instrumentista, director y docente, ¿Cuál es tu opinión al respecto? En cuanto a futuras generaciones, ¿Qué consejo o recomendación darías a quien quisiera dedicarse a la Dirección?

R. Considero que todo parte desde la educación. La música debe ser parte fundamental de la educación desde la infancia. Si educamos en la apreciación artística tendremos una sociedad más culta, más rica y desarrollada. Hay conciertos de todo tipo, pero si desde niño disfrutas de un concierto es muy probable que vayas a muchos más. También es responsabilidad de los artistas, de los promotores culturales y de los políticos fomentar y facilitar el acceso a actividades culturales. Mi objetivo no era ser director, fue una de esas cosas que se cruzan en el camino, pero para mí lo más importante es hacer lo que uno quiere y le gusta, apasionarse con su trabajo.

 

 

P. ¿Es correcto reinterpretar la música clásica o es necesario reproducirla exactamente como fue concebida por los autores del pasado, respetando la tradición? ¿Cuál es tu músico favorito? Tus preferencias musicales ¿Dependen de tu forma de estar en un momento determinado en particular? ¿Cómo te sentiste al lado de Plácido Domingo en uno de tus conciertos?

R. Creo que es correcto de ambas maneras. Depende de qué grado de criterio musical tengas para percibirlo, no todo el público valora o comprende algunas diferencias. Sin embargo, los instrumentos que existen ahora son mucho más evolucionados que antes, la escritura musical ido enriqueciéndose. Toda la música se puede interpretar, sólo depende del grado de fidelidad que se busca.

 

 

P. Sueles decir que La Fundación Azteca «transforma la vida a través de la música», ¿Qué es Esperanza Azteca? ¿Cuál es su Misión y qué valores inculca? ¿Para quiénes está orientado y cuáles son sus objetivos?

R. Esperanza Azteca es un programa social musical para niños, niñas y jóvenes mexicanos. Trabajamos a través de orquestas y coros dando una oportunidad de desarrollo a través de la música no solo a ellos sino también a sus comunidades. La Misión de Esperanza es “Formar mejores seres humanos a través de la música”. Bien preciso. Y lo hacemos fomentando los más altos valores: Trabajo en equipo, Disciplina, Lealtad, Honestidad, Excelencia y Respeto. Está orientado prioritariamente a personas de 7 a 25 años de edad, de escasos recursos, dispuestos a transformar sus vidas, las de sus familias y comunidades.

 

Contribuir al desarrollo humano, fortalecer la autoestima, prevenir la delincuencia y las adicciones…Fortalecer la calidad de la educación musical, contribuir al desarrollo de la música y de la cultura.

 

 

P. ¿Cuántos alumnos hay por orquesta? ¿Cómo se enteran los alumnos de que hay posibilidad de tocar en una orquesta? ¿Es necesario saber tocar un instrumento o tener nociones de música para ingresar? ¿Participar en la orquesta tiene algún costo? ¿Cada orquesta tiene un Patronato?

R. Mínimo 201 por orquesta y coro. Hacemos difusión en redes sociales, radio y televisión de audiciones para integrarse al programa. No son necesarios conocimientos musicales previos. El programa es gratuito. Las familias aportan voluntariamente una cantidad simbólica de unos 4 euros al mes. Algunas orquestas tienen patronato, otras patrocinadores que se suman al programa. Cada una tiene variantes en su funcionamiento pero a través de los conciertos se generan recursos a través de la entrada que paga el público.

 

 

P. Ser designado Mensajero de la Paz es el más alto honor que pueda conferir el Secretario General de la UNESCO a un ciudadano del mundo. ¿Qué te ha aportado ser nombrado Mensajero de la Paz?  Tu trabajo con los muchachos  incluye intercambios, conciertos didácticos, clases maestras colectivas e individuales, encuentros juveniles de práctica orquestal, bancos de instrumentos, sostenimiento de jóvenes talentos en academias. ¿Podrías dejar lo que haces o es una pasión incontenible que forma parte de tu vida?

R. Te das cuenta de que un niño que se acerque a la música va a ser una buena persona. La música es el mejor instrumento para buscar la paz. Bueno, mi compromiso con este programa se basa fundamentalmente en la parte humana de lo que uno hace. Ves como tu trabajo sirve a la gente que te rodea, te involucras con la sociedad y tienes que devolverle con tu trabajo lo que la sociedad te da. Sería difícil dejar este proyecto, pero los cambios traen cosas nuevas y siempre hay nuevos retos a la vuelta de la esquina. Hay que estar listos para lo que venga.

 

 

P. El hombre es un ser social, gregario por naturaleza, ¿Lo es también musical? ¿Se encuentra la música en el corazón mismo del proceso intercultural de unir a las personas? ¿El contenido real de la música también contribuye a la naturaleza de la sociedad, al modo en que las personas se relacionan entre sí?

R. Definitivamente. Todos podemos aprender a tocar o a cantar. La música tiene la característica de ser un lenguaje universal, entonces respecto de que une a las personas es evidente que sí. Pues la música es también un punto de encuentro, cuando quedas con los amigos siempre va a haber música, en los bares, en las fiestas, en todos lados y hace que las relaciones se fortalezcan. ¿Quién no recuerda a alguna persona/personas cuando escucha determinada canción, o no se acuerda de repente de un lugar y con quién estaba?

 

 

P. Desde tiempos ancestrales, pasando por Mozart con su Flauta Mágica y Beethoven que le puso a música a la Oda a la Alegría de Schiller para su magistral Novena Sinfonía, hasta John Lennon, Bob Marley, Sting, Illan Chester y Rubén Blades, así como miles de trovadores conocidos o anónimos que siempre han existido en cada comunidad del planeta, el mensaje ha sido el mismo: un mundo es suficiente para todos. ¿Sirve La música como catalizador para la diseminación de ideas y de esta manera, se ha usado en múltiples ocasiones como propagadora de ideas de paz? 

R. La música te enriquece, te hace sentir bien. Todos los músicos queremos compartir lo que hacemos con los demás y ese contacto crea una conexión que hace que disfrutemos de nuestros artistas favoritos. Das música y recibes aplausos, todos ganamos con esto. Lo bueno es que gracias a la música se ha unido a gente con un único objetivo que es la paz. La música sirve para arreglar las cosas, por qué no.

 

 

P. En la antigua China, Confucio no concebía la educación sin la música, a la que consideraba la segunda más importante de las seis artes esenciales en las que educar a los jóvenes. ¿Juega la música un papel importante en la educación temprana? ¿Qué experiencia musical te gustaría realizar con los niños y niñas de Alcázar de San Juan para que sientan y hagan sentir la música?

R. Como comentaba antes la música debe ser un pilar fundamental en la educación. Por los valores que transmite, por el desarrollo psicomotriz, por la convivencia que implica la practica colectiva en una orquesta o coro.

 

El Semanal de la Mancha • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress