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Antonio Leal Giménez
Lunes, 23 de septiembre de 2019
ENCUENTROS EN LA CASTELAR

Hoy, con María José Velasco Blanco (Licenciada en Medicina, Atención Primaria, Urgencias y MIR en Psiquiatría)

Guardar en Mis Noticias.

Por Antonio Leal Giménez

Alcazareña de pura sangre, sus padres y abuelos nacieron y vivieron en Alcázar de San Juan. Nació hace treinta y cuatro años en el antiguo hospitalillo bajo una copiosa nevada. Tardó veinte minutos escasos en[Img #78037] nacer y pesó casi 4,600 kg, de hecho, el ginecólogo dijo que "venía pisando fuerte". Fue un 18 de febrero, día que el horóscopo numerológico auguraba que sería una mujer inteligente hasta la brillantez, activa, enérgica, responsable, trabajadora y muy eficaz, además con gran imaginación que le llevaría al éxito en su carrera.

 

Ha vivido junto a sus padres en lo que fue la antigua vaquería de su abuelo, más conocido como "el rana”, y desde muy pequeña le fascinaba ir al médico, quedándose embobada mirando a aquellos señores que usaban un aparato raro para oír el corazón.

[Img #78038]La fotografía que mostramos es un pequeño homenaje a Dolores Aleu Riera, la primera mujer española licenciada en medicina en el año 1882.

 

Cursó sus estudios en la Sagrada Familia y el Instituto María Zambrano, dónde puso muchísimo empeño en sacar buena nota en selectividad y consiguió su objetivo de entrar en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Allí comenzó a satisfacer su verdadera vocación: un sentimiento de gratificación personal por la entrega a sus semejantes para mejorar su calidad de vida.

 

Estos años de universidad no fueron nada fáciles, muchísimas horas de trabajo y estudio, aunque también hubo tiempo para el esparcimiento y diversión en la capital. Tras este periodo se enfrentó al MIR y consiguió plaza de médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Hospital Universitario de Getafe y en el Centro de Salud Las Américas de Parla. Tras cuatro años de formación en consultas y guardias interminables, continúo trabajando en urgencias durante tres años más, el último en el Hospital Mancha Centro. Hace pocos meses tras superar otro examen MIR, se traslada al Hospital de Puerto Real en Cádiz para formarse en otra especialidad que le abre un nuevo mundo médico: Psiquiatría.

 

Adora su trabajo, le encanta “curar”, le gusta la gente y no se imagina dedicándose a otra cosa. Ya desde joven iba notando aquellos rasgos que la iban relacionando hacia la profesión médica: escucha y acepta opiniones diferentes, lo que le hace muy eficaz en el trabajo en equipo. También posee gran vocación de servicio, destreza primordial para ayudar a los pacientes, además de controlar aspectos sensibles relacionados con las enfermedades, a veces poco agradables a la vista y al olfato. Pero lo más importante es su capacidad para mantener la cabeza fría bajo esos momentos de estrés y ese aporte de serenidad y paciencia que pueden salvar vidas.

 

Por último, es muy apasionada de la investigación y la lectura, dotes imprescindibles para mantenerse a la última en su profesión. Me repite la cita de Esculapio que le ayuda a continuar, dios romano de la medicina: “únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas”.

 

 

Nuestro “Encuentro” tiene lugar en el antiguo quiosco de la Benita desde donde nos dirigiremos hacia el antiguo “hospitalillo”.

 

 

PREGUNTA: Hablar de sanidad es algo habitual en nuestro pueblo. Del “hospitalillo” al Mancha Centro. Naciste en uno, y has trabajado en el otro.  ¿Cómo ha evolucionado la atención hospitalaria en Alcázar de San Juan? 

RESPUESTA: La medicina avanza y cambia continuamente y por tanto también el modo en que atendemos a los pacientes. Alcázar ha sido una localidad que ha vivido un gran crecimiento y modernización en los últimos veinte años gracias a la construcción del hospital de referencia de la comarca, que provee una amplia red de servicios sanitarios respaldados por profesionales súper especializados y preparados para cubrir las necesidades de la población.

    En este hospital la actividad asistencial se desempeña con una gran competitividad y saber hacer. Supongo que la evolución sanitaria no sólo está latente en el cambio de infraestructura y las mejoras conseguidas, sino también en las personas que la constituyen. Muchos de los profesionales del ayer que vieron sus comienzos en nuestro querido hospitalillo, continúan hoy al pie del cañón. Yo tuve el placer de trabajar con algunos de ellos, sentir su capacidad de entrega y su nivel de formación e interés que siguen en la actualidad… creo que son toda una inspiración para seguir logrando mejoras en la atención, aprendiendo de ellos y siguiendo su ejemplo. 

 

 

P. Sófocles decía aquello de “El sueño es la única medicina efectiva”, y paradójico es, que justo de sueño es de lo que carecéis la gran mayoría que ejercéis o estudian medicina. Los sanitarios son los segundos profesionales que menos tiempo dedican a descansar. ¿Dormir no es perder el tiempo? ¿Dormir más es vivir más? ¿Los médicos acuden a los somníferos?

R.  (risas) Es cierto que los cambios de turno en nuestra profesión son frecuentes. Conciliar esto con la vida familiar y la formación en ocasiones obliga a robarle horas al sueño. Dormir es necesario para mantener una correcta salud física y mental y poder dar lo mejor de nosotros mismos, por eso creo que tiempo dormido es tiempo ganado para poder ser competente.

    Hay numerosos estudios que demuestran la importancia de dormir, muchos de los cuales abogan hacia un mínimo de 7-8 horas. También están los que dicen que dormir más de este tiempo es perjudicial… realmente creo que dormir forma parte de una rutina sana de vida y es fundamental mantener una correcta higiene del sueño para poder obtener el mejor rendimiento tanto personal como profesional.

    En mi caso, no he necesitado usar somníferos, reconozco que he desarrollado una gran tolerancia a los cambios de horario. A veces en las guardias es duro mantenerse despierto a ciertas horas… generalmente tendemos a recurrir al café, una charla entre compañeros o incluso un pequeño paseo por los alrededores del hospital.

 

 

P.  La falta de recursos en la sanidad es algo que se padece desde hace muchos años pero que se ha intensificado con la crisis económica ¿Cuál es la situación actual de la Atención Primaria en general? ¿Cuáles son los principales problemas que le afectan en estos momentos? ¿La consideras como un eje importante en el sistema sanitario, y así debe ser reconocida a todos los efectos?

R. La Atención Primaria es la base fundamental de nuestro sistema sanitario y sin ella, el modelo de sanidad “súper especializada” que existe ahora en nuestros hospitales no sería eficaz. No hay que olvidar que el médico de familia es un profesional que ha superado al menos seis años de licenciatura y otros cuatro de formación, similar al resto de especialidades, está perfectamente formado para atender los problemas “cotidianos” de la población con una visión muy amplia y generalista y para derivar aquellos casos que precisen atención especializada.

    Desde primaria se atiende la mayor parte de problemas de salud y se hace un abordaje integral de los pacientes con enfermedades crónicas y su seguimiento. Es cierto que los recursos pueden verse como escasos, afectando a infraestructura, materiales, pero especialmente a la cantidad de profesionales contratados: hecho que deriva en una dedicación menor por paciente, limitando el tiempo de consulta.

 

 

P. ¿La Atención Primaria debería liderar la gestión de los procesos del enfermo crónico dentro del sistema sanitario y social? ¿Las agendas deberían adecuarse a una asistencia de calidad, con un tiempo mínimo de 10 minutos por paciente siempre teniendo en cuenta el contexto socio demográfico y eliminando toda actividad burocrática que no tenga justificación clínica?

R. Exacto, como he comentado antes la Atención Primaria es la encargada de gestionar la salud de la población desde su base y de atender urgencias a nivel ambulatorio, pero especialmente debe gestionar al enfermo crónico. Cada paciente es un mundo, con unos problemas determinados que requieren una atención única y especializada, por lo que no debería existir un tiempo de consulta estipulado por paciente. Sin embargo, la realidad es otra ya que nos enfrentamos a largas listas de pacientes citados, tiempos de espera muy largos y poco tiempo para atender como desearíamos a nuestros pacientes.

 

 

P. Trabajas en el ámbito público, así que este tema lo conoces muy bien. ¿Cuál es el papel a día de hoy como médico en la Atención Primaria? Muchos profesionales creen que no se ha conseguido una buena integración en los equipos multidisciplinares en este campo. Siendo crítica, ¿Me puedes decir qué crees que ha fallado para que esto no se haya logrado?

R. Los Médicos de Atención Primaria son los encargados de sostener la sanidad desde su base y están perfectamente cualificados para atender la mayor parte de problemas derivados de la salud de la población. Además, trabajamos como equipos multidisciplinares junto a otros profesionales (trabajadores sociales, enfermeros, psicólogos…) intentando dar una asistencia integral al paciente. Entre nuestras acciones destacan también la realización de programas de educación y prevención socio-sanitaria, la investigación…

    Uno de los problemas principales que surge en Atención Primaria es que durante muchos años ha estado totalmente aislada del ámbito hospitalario, se entendían como dos tipos de medicina diferentes sin interrelación. Para que el sistema funcione es preciso una comunicación directa con el hospital, ya que muchos de nuestros pacientes tienen un seguimiento crónico con su especialista. Por tanto, es recomendable que ambos profesionales puedan comunicarse directamente para poder dar un trato más integral al enfermo, metodología que paulatinamente se está implementando, aunque aún queda mucho trabajo por hacer.

 

 

P. La formación en Atención Primaria ¿Debería empezar en la universidad? ¿Se debe facilitar el acceso de los profesionales a las actividades formativas y promover la investigación teniendo en cuenta las características propias de dicho nivel asistencial? ¿Qué importancia tiene el reciclaje en tu profesión?

R. Por supuesto, Atención Primaria no era una de las asignaturas a estudiar y mucho menos una rotación en nuestro plan de estudios, por lo que acabábamos sabiendo poco de esta especialidad y por ende, no solía ser una de las primeras opciones tras el MIR. Sin embargo, ya es una rotación obligatoria fundamental para que nuestros futuros médicos conozcan la base del sistema y puedan planteársela como opción futura a desempeñar.

    La investigación es básica y necesaria a cualquier escala en medicina. Es verdad que la Atención Primaria se presta mucho a la investigación, puesto que es un campo muy amplio donde el médico puede aventurarse a estudiar sobre gran cantidad de temas y casos interesantes y así poder crecer como profesional, buscando la mejor atención al paciente. Investigar no deja de ser un proceso de reciclaje y actualización, necesaria para estar al día porque la ciencia y los tratamientos no paran de evolucionar. Creo que un profesional de la salud no puede permitirse el lujo de quedarse obsoleto en sus tratamientos y en su saber hacer.

 

 

P. Con toda la experiencia que tienes de trabajar en urgencias ¿Qué es lo que te pareció más difícil al principio? ¿Hace falta algún tipo de personalidad concreta para poder trabajar en urgencias? La tasa de frecuentación de urgencias en España es notablemente más elevada que la del Reino Unido o la de los Estados Unidos. En España, la estimación del uso inapropiado de las urgencias varía en un rango entre el 24% y 79%. ¿Qué se necesita para que las urgencias funcionen de forma ágil y eficiente?

R. Trabajar en urgencias es muy duro, a nivel profesional y personal. Lo más difícil y a la vez bonito es la incertidumbre de no saber a qué te vas a enfrentar, aunque existe una sistemática de casos habituales nunca dejas de sorprenderte, lo que exige un continuo proceso de formación y estudio. La urgencia no exige una personalidad en concreto, pero requiere ciertas cualidades como dedicación, pasión y una gran tolerancia a la abstinencia de sueño.

    Entiendo que las urgencias de nuestro país están sobresaturadas por múltiples causas: Una de ellas es la falta de profesionales y la no existencia de una especialidad ad-hoc. Por otra parte, no debemos olvidar que la demanda es altísima, en parte; por un mal uso de la misma. Creo que una gran parte de consultas de Urgencias se podrían atender de manera satisfactoria a través de Primaria, y no culpo a los usuarios ya que quizás no disponen de la adecuada información. Por ello, administración y profesionales debemos esforzarnos en divulgar al público el gran abanico de situaciones que deben ser atendidas por nuestro médico de familia y así podamos contribuir a construir un sistema público de salud más eficiente.

 

 

P. Frecuentemente, leemos y oímos que el servicio de urgencias de tal o cual hospital está saturado… Casi todos, en algún momento, lo hemos vivido y hemos tenido que esperar muchas horas para que nos atiendan…¿A qué se deben estos tiempos mínimos de espera en un servicio como urgencias? ¿Cuál es la diferencia entre una urgencia y una emergencia?

R. Bueno, es verdad que la espera desespera y que cuando uno es paciente las cosas se ven desde otro lado. Pero en realidad hay un concepto de error que creo que es generalizado en nuestra población; no existen los “tiempos mínimos de urgencias”, existen los niveles de prioridad por gravedad. Todas las urgencias médicas de España funcionan a través de un sistema de triaje que permite determinar la gravedad del problema de salud por el que se consulta y dependiendo de la misma tienes un tiempo máximo de espera en el que debes ser atendido. A veces es complicado que la población entienda esto pero realmente es necesario para no pasar por alto problemas vitales graves que requieren ser atendidos de inmediato.

    Una urgencia es aquella patología que requiere atención inmediata pero que se presta a un mínimo tiempo de espera, puesto que a priori no supone riesgo vital del paciente. En cambio, una emergencia es una situación crítica de peligro inminente para la vida del paciente y que requiere una actuación inmediata.

 

 

P. ¿Qué es la medicina defensiva? ¿Cuál es tu opinión respecto a ella?¿ Crees que ha limitado la relación humana entre el médico y el paciente?

R. La medicina defensiva es una práctica asistencial que intenta evitar denuncias hacia el profesional haciendo un uso innecesario de las pruebas o tratamientos que han de aplicarse a un proceso clínico concreto. Se atiende por tanto más al riesgo de que el profesional sea objeto de una reclamación por parte del paciente o sus familiares que a la evidencia científica.

    El problema es que cada vez es más habitual posiblemente debido al efecto de la “desinformación” de internet: hay pacientes que se crean unas expectativas “ideales” de asistencia sanitaria, realizan su propio diagnóstico y si no coincide con el facultativo, no dudan en denunciar. Este comportamiento es muy agresivo para el profesional ya que se pone en tela de juicio los conocimientos y experiencia, sin mencionar el elevado coste burocrático y reputacional.

    No quiero decir que el paciente no se interese por su patología, pero de un modo coherente y depositando confianza en el profesional que le atiende. Destacar que como pacientes, y me incluyo, reclamamos muy alegremente nuestros derechos, pero tenemos pendiente la tarea de saber y respetar nuestros deberes

 

 

P. Haciendo un recuento histórico de la relación entre médicos y pacientes. ¿Cómo ha cambiado esa interacción? ¿Cuál es la diferencia entre el médico del pasado y el actual? ¿Qué es lo mínimo que se necesitaría para logar relación ideal médico-paciente?

R. La relación médico paciente ha cambiado sustancialmente con el devenir de los años. Partimos de una medicina paternalista, centrada en el médico, quien llevaba todo el peso de las decisiones con limitada involucración del paciente. Pero ahora estriba en el respeto a la autonomía del paciente, basándose en la necesidad de respetar la voluntad del sujeto en lo que concierne a su salud, entendiendo la figura del médico como la de un experto que asesora.

    Es por tanto el paciente quien decide sobre su propia salud y el beneficio que la medicina puede aportar sobre la misma. Obviamente, la figura del médico ha cambiado al igual que la sociedad. Cada vez tenemos población más formada, más preparada y por tanto más capacitada para tomar decisiones sobre su propia salud con total conocimiento de causa y de los posibles riesgos y beneficios que su decisión puedan conllevar.

    Lo mínimo que se necesita para llegar a una relación de entendimiento médico paciente es una buena comunicación. Después se pueden añadir ingredientes que finalicen con una buena relación entre ambos.

 

 

P. Numerosas leyes reconocen los derechos de los pacientes. ¿Crees que sería necesario que la Administración debería hacerse cargo de recordar a la sociedad, además de sus derechos, los deberes que ha de cumplir al hacer uso de los servicios sanitarios? Los Derechos de los médicos, ¿Son los grandes desconocidos? ¿Existe una opinión generalizada sobre el importante vacío legal en cuanto a los derechos de los facultativos?

R. Es de vital importancia que los usuarios de sistema de sanidad sepamos cuales son nuestros derechos y deberes. Los primeros los conocemos perfectamente, pero deberíamos también insistir en divulgar la magnitud de su coste porque realmente no somos conscientes del mismo, quizás así la valoremos más.

    Pienso que uno de los esfuerzos como promotora de salud a nivel basal debería ser luchar por una mejor educación sanitaria para que comenzásemos a ser usuarios de deberes y poder así gozar bien de nuestros derechos.

    Efectivamente, los derechos de los profesionales de salud son los grandes desconocidos, incluso por nosotros, que nos solemos olvidar de asesorarnos en este sentido y no es sino hasta cuando tienes una mala experiencia cuando recurres a informarte sobre el tema. Posiblemente ésta sea una asignatura pendiente para muchos de nosotros, seguramente una mejor educación e interés por nuestra parte en este campo nos llevaría a una mejor actuación ante situaciones adversas.

 

 

P. Las agresiones a médicos y enfermeras, es una lacra que supera récords. En España se han registrado más de 3.429 agresiones en los últimos siete años. El aumento de las agresiones tanto morales como físicas al profesional ¿Está favoreciendo la desconfianza del facultativo hacia el usuario? ¿El facultativo ha perdido no sólo prestigio social sino también el respeto de los pacientes? ¿Cómo repercuten el riesgo de denuncia y de demanda judicial en la práctica médica de los servicios de urgencia hospitalarios?

R. Desgraciadamente, también se ha registrado un aumento de pacientes que, por causas diversas, demuestran ostensiblemente su poco aprecio al sistema de salud, llegando a infligir daños personales aparte de causar destrozos materiales. De este modo, volvemos a ver cómo algunos de ellos se creen con todo el derecho de realizar un acto violento cuando entiende que no se han cumplido sus expectativas, por lo que el médico desarrolla la antes citada actitud “defensiva” que se traduce en una relación médico-paciente cada vez más fría y una actitud generalizada de desconfianza y miedo.

 

 

P.  ¿Qué le dirías a nuestros paisanos que también de pequeños jugaban con batas blancas y quieren comenzar a estudiar el Grado de Medicina en relación a lo que significa ser médico?

R. Ser médico es una profesión dura y exigente que sólo debe emprenderse de manera vocacional. Supongo que escuchar su interior sería la mejor forma de saber si el día de mañana el trabajo les resultará gratificante, deberán preguntarse si ayudar a la gente es su máxima en la vida, si acompañar, escuchar y a veces también soportar su dolor les va a resultar enriquecedor. Saber que este es un camino de formación constante que supondrá renunciar a muchas cosas en su vida… pero que, si se enfoca desde el interior, sin duda valdrá la pena.

    En resumen, un médico debe ser ejemplo de empatía, humildad, dedicación y formación continua.

 

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