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El Semanal
Domingo, 3 de noviembre de 2019
El país africano fue el más afectado por el paso del ciclón Idai

Una enfermera ciudadrealeña, en el equipo ‘Start’ enviado por la Agencia Española de Cooperación Internacional a Mozambique

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Adoración Ruiz participó en la primera rotación de 71 “chalecos rojos” que, del 29 de marzo al 15 de abril, trabajó en el hospital de campaña levantado en la ciudad de Dondo para ayudar a los damnificados.


Hace unos días compartió su experiencia con sus compañeros del Hospital General Universitario de Ciudad Real.

Zimbabue, Malaui y, sobre todo, Mozambique sufrieron a mediados de marzo los estragos del ciclón Idai, calificado por Naciones Unidas como “el peor desastre natural de la historia del hemisferio sur”. Al cabo de tres semanas, el número de muertos superaba el millar y el de afectados casi los dos millones.

 

Muchos países y organismos internacionales enviaron rápidamente ayuda humanitaria, entre ellos España que, además de la ayuda, desplazó a petición del Gobierno mozambiqueño y de la Organización Mundial de la Salud el equipo ‘Start’, un grupo de profesionales sanitarios del que forma parte la enfermera ciudadrealeña del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), Adoración Ruiz Arévalo.

 

El Equipo Técnico Español de Ayuda y Respuesta a Emergencias, ‘Start’ por sus siglas en inglés, Spanish Technical Aid Response Team, nació en 2016 a iniciativa de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Se trata de una unidad formada mayoritariamente por personal sanitario preparada para levantar y atender un hospital de campaña en menos de 72 horas en escenarios de emergencia humanitaria.

 

Para seleccionar a los integrantes del equipo, la agencia realizó una convocatoria pública. Adoración, con experiencia en urgencias hospitalarias y Atención Primaria, fue una de las elegidas para realizar los cursos de formación, aunque no pudo participar en el primer ensayo general de montaje del hospital.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina estas unidades asistenciales con las siglas EMT, Emergency Medical Team, y las clasifica con un número: el 1 para los centros de atención básica, el 2 para los que tienen capacidad quirúrgica y 3 para los que, además, cuentan con unidad de cuidados intensivos. El hospital español es del tipo 2, ya que dispone de una sala de urgencias, triaje, consultas externas, paritorio, laboratorios, sala de rayos, área pediátrica, preoperatorio, quirófano, zona de hospitalización de veinte camas, box de esterilización y farmacia como servicios principales.

 

Los EMT se activan a petición de la OMS y del país afectado y la de Mozambique fue la primera intervención del equipo ‘Start’, que en esos días estaba preparado para participar en un simulacro en los países bálticos. Sin embargo, “lo que iba a ser un ensayo coincidiendo con la Semana Santa en un ambiente más bien fresco se transformó de un día para otro en quince días de intervención en el trópico”, ha explicado Adoración Ruiz.

 

Cuando la Agencia recibe la llamada de la OMS empieza a contactar con los profesionales sanitarios preseleccionados. “Tienes 24 horas para comunicar si estás disponible y, si no, llaman a otro; al día siguiente te dicen si formas parte del equipo para que avises en tu centro de trabajo, prepares algo de equipaje y te desplaces a Madrid cuanto antes”.

 

Adoración Ruiz ha formado parte de la primera rotación del ‘Start’, que partió de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz el 29 de marzo. En total, los primeros “chalecos rojos” españoles, la prenda que distingue a los integrantes del ‘Start’, han sido 71; 30 especialistas de la logística y de apoyo y 40 profesionales sanitarios. Además de Adoración, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha estaba representado por Óscar Otero, enfermero de Talavera de la Reina (Toledo).

 

Barro, calor y humedad

 

Con lo que no contaba nadie del ‘Start’ es con que levantar un hospital de campaña iba a costar tanto y que “los primeros tres días trabajamos como obreros más que de sanitarios porque el terreno estaba impracticable, las lluvias torrenciales lo habían inundado todo y tuvimos que tirar de pico, rastrillo y pala para retirar la maleza y allanar el terreno sobre el que se iba a asentar el hospital”.

 

El calor y la humedad fue el segundo hándicap que afrontaron los españoles, “unas condiciones duras porque el hospital lo forma un conjunto de tiendas de campaña y estás a más de cuarenta grados, tomas la temperatura a los enfermos a primera hora de la noche o al alba porque durante el día los termómetros no te sirven, no te puedes fiar. Cuando llega el momento de parar un rato y desconectar del hospital vas a la zona de vida, donde están las tiendas de campaña, pero en vez de descansar es cuando convives con los mozambiqueños y, cómo en dos o tres horas vuelves a la asistencia sanitaria al cabo de unos días acabas buscando cualquier rincón para tumbarte”.

 

Estos inconvenientes no rompieron el grupo y, por el contrario, “crearon un gran ambiente de unidad” y en el mes que el EMT 2 permaneció en la ciudad de Dondo atendió a dos mil quinientos pacientes, un 45 por ciento de ellos mujeres, la mayoría con patologías ginecológicas, aunque también había muchos que aprovechaban la presencia de profesionales venidos del extranjero para ser intervenidos de dolencias antiguas.

 

Adoración Ruiz permaneció en Mozambique con la primera rotación hasta el 15 de abril, trabajando las dos semanas de seguido entrando de guardia cada dos o tres horas, pero, a pesar de todo, “es una experiencia inolvidable, con mucha dedicación por parte de todos”.

 

Hace unos días, Adoración ofreció una charla en el Hospital General Universitario de Ciudad Real en la que explicó a sus compañeros sus quince días de trabajo en África mientras se sucedían las imágenes que se trajo del viaje y de su estancia en Dondo.

 

Desde su vuelta han pasado ya unos meses y le ha dado tiempo a digerir todas las emociones vividas. Sigue con la maleta preparada por si acaso pero manifiesta sentimientos encontrados porque “la satisfacción de que te llamen nace a costa del sufrimiento de otros, pones tus conocimientos al servicio de otras personas porque han sido víctimas de una catástrofe o un desastre natural. Ojalá no nos necesitaran nunca más”, ha asegurado.

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