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Por Javier Ureta, Guo Qiuda y Chen Yao
Viernes, 23 de noviembre de 2018
Lo consideran una herramienta para, por ejemplo, ampliar sus horizontes laborales

El estudio del idioma chino se ha convertido en una alternativa académica para muchos españoles

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Por Javier Ureta, Guo Qiuda y Chen Yao

MADRID (XINHUA).  A sus 44 años, Ana Godoy es la única guía oficial en chino de toda la región de Andalucía (sur) y sigue estudiando en el Instituto Confucio de Granada, donde, según dice, ha conseguido hacer su sueño realidad. "Ahora puedo presentar la historia y los lugares de esta ciudad en chino", comenta.

  "La historia de Granada es larga e interesante. La ciudad tiene algunos monumentos históricos increíbles, como la Alhambra. Estoy esperando que la gente venga de China para visitarla", explica tras salir del instituto para enseñar la localidad a un grupo de 30 turistas chinos.

  La Junta (Gobierno) de Andalucía decidió comenzar a impartir chino en 2011 de forma experimental a un grupo reducido de alumnos. Hoy, en 2018, son ya casi 3.900 los estudiantes de educación primaria (de 6 a 12 años) que estudian esa lengua.

  El director general de Ordenación Educativa de la Junta, Abelardo De la Rosa, explicó la importancia de empezar a estudiar idiomas a una edad temprana durante el segundo coloquio "El chino en el sistema educativo español", celebrado en Barcelona..

  "Lo importante es que los alumnos desarrollen habilidades que les permitan comunicarse en chino desde etapas primarias. Es un idioma muy complejo y, al ver que realizan avances, se reduce el riesgo de que pierdan la motivación", dijo.

  Precisamente en Barcelona, una de las principales ciudades de España, también el chino ha encontrado aficionados.

  Marina Mar, de 18 años, consciente de que el mercado laboral es cada día más competitivo, eligió este idioma para ampliar sus capacidades y se matriculó en el Instituto Confucio de Barcelona.

  "Decidí empezar chino porque siempre me ha llamado la atención. Existe una carrera que se llama Estudios de Asia Oriental que envuelve el chino y, si realmente me gusta el idioma, me decidiré por estudiarla", recalca.

  El director del Instituto Confucio en Barcelona, Chang Shiru, explicó a Xinhua los sectores que estarían interesados en contratar personas que conocen tanto el español como el chino.

  "Muchos chicos que han estudiado con nosotros han encontrado un trabajo relacionado con China, bien en empresas chinas que están en España o en China. Hay bastantes empresas chinas aquí en España, por ejemplo, Air China, bancos, algunas empresas industriales, otras dedicadas a la importación y la exportación", detalló.

  Chang también resaltó el aumento de inscritos en el HSK, el examen que evalúa el nivel de chino entre los extranjeros.

  En Barcelona el número de inscritos para la prueba pasó de 20 postulados a 1.400 en ocho años.

  El interés por el chino no es solo un asunto de los jóvenes españoles y los jubilados también han encontrado en el estudio de ese idioma una alternativa para seguir aprendiendo.

  Entre ellos, Dolors Pelegrí, de 67 años, y Adolfo Sánchez, de 68, que se apuntaron al Confucio de Barcelona para aprender y saldar la deuda histórica que tenían con la cultura china, que siempre les había interesado.

  "Tengo un ahijado, Andres Yi, que es de madre china, la cual es amiga mía. Este verano lo hemos pasado juntos, él aprendiendo español y yo chino. Por eso me apunté a los cursos", cuenta Pelegrí, médica jubilada.

  Ambos reciben clases de Ainhoa Urmeneta, una profesora española de 30 años que estudió traducción de chino, se fue a perfeccionar el idioma a China y después volvió a impartirlo.

  "Lo que más me gusta de enseñar chino es que puedo entender las dificultades e intereses que tienen mis alumnos porque yo he estado en el lado contrario. Así puedo diseñar mis actividades y acompañarlos en ese proceso, que es precioso. Es alucinante ver cómo mejoran en un año", subraya.

  En Castilla y León, región situada en el interior del país, también crece el interés por el chino.

  El Gobierno regional ha iniciado un proceso para integrar el chino en el currículo educativo. Su apuesta es pulir el enfoque oral antes que otros aspectos como la escritura.

  "El alfabeto chino es muy diferente al occidental y cuesta más tiempo y técnica dominarlo. Preferimos que dominen el lenguaje hablado, ya que lo utilizarán más que el escrito", comentó el jefe de servicio de Formación del Profesorado de la Junta (Gobierno) de Castilla y León, José Alberto Hernández.

  El Instituto Confucio, que lidera el aprendizaje del chino alrededor del mundo, cuenta en España con seis centros en diferentes puntos del país y forma a más de 40.000 personas.

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